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Aplaudir de Pie

Aplaudir de Pie

Es un proyecto de crítica y reflexión de hechos escénicos que nace simultáneamente en Bs. As. y en CDMX en 2015, como una plataforma de diálogo entre teatrólogxs, teatristxs, pensadorxs, creadorxs y espectadorxs, para cuestionar, opinar y debatir en torno a los fenómenos escénicos.

Críticas

¡Vota ahora! ¡Llama o textea!: La libertad como un juego arreglado en «Los caballeros las prefieren presas»

por Aplaudir de Pie 1 octubre, 2020

Como “Marilynares” en Los caballeros las quieren presas, una obra de teatro-cabaret, Minerva Valenzuela resalta la horrorosa situación de las mujeres privadas de su libertad en México. Llama atención sobre los abusos de derechos humanos a través de una sátira de la película clásica de los Estados Unidos, Gentlemen Prefer Blondes, protagonizada por Marilyn Monroe, y del formato que emplean casi todos los reality shows. Desde “Santa Marta Lamitas”, la penitenciaria ficticia,  compite por su libertad en el programa “Hoy se decide mi vida.” «Marilynares» aparece con peluca rubia, labios rojos, el uniforme azul del penal y un letrero con el número 10. Durante la obra, nuestra protagonista se comunica con una voz en off mientras intenta seguir sus directrices: ponte guapa, posa bien, cuéntanos algo conmovedor, canta tus cancioncitas y pide  a los espectadores que voten  por ti.

Sin embargo, nuestra protagonista no sabe las reglas ni los límites del juego en que está participando. Johan Huizinga en Homo Ludens, concibe que jugar  puede ser tanto tocar música como las actividades de esparcimiento y de ocio que practicamos en la vida cotidiana. El filósofo explica que los juegos no tienen nada que ver con la necesidad ni con la  utilidad, y que no tienen ningún compromiso o relación con “la verdad” (182). Por eso es que Mariynares no entiende el juego en el que está participando, pues para ella, su performance lúdica está relacionada directamente con la necesidad vital de abrirse camino hacia la libertad y recuperar la vida que la prisión puso en pausa.  La protagonista está literalmente compitiendo para salir de la cárcel y dejar atrás la crueldad de la reclusión.

“Hoy se decide mi vida” puede interpretarse como una representación contemporánea de la fascinación grotesca y neoliberal con el modelo de reality television.  En este programa (meta) ficticio, la participación de Marilynares refleja su instinto para sobrevivir mientras que los números musicales sirven como mecanismo para exponer todo tipo de violencia, explotación y aislamiento a las que las mujeres presas son sometidas. Nuestra estrella apuesta todo cuando va en contra de los deseos de Mr. Destino (la voz en off) y, consecuentemente contra modelo neoliberal, cuando decide usar su voz no para entretener, sino para para denunciar frente a lxs espectadorxs, las condiciones inhumanas en que viven miles de mujeres presas, invisibilizadas y condenadas por un estado corrupto.

Desde los materiales promocionales para la obra, Valenzuela detalla cómo México siempre está incluido entre los países más peligrosos para las mujeres, fuera y dentro de la cárcel, a pesar de que el gobierno niega apasionadamente esta realidad. La inspiración en el título de la película Gentlemen Prefer Blondes se remite a este falseamiento romántico que sostiene la existencia mítica de una mujer cuya existencia está al servicio del hombre, una figura perfecta en ese estado de sumisión. Minerva señala la falsedad de esta imagen en contraste con los hechos que demuestran que en México los caballeros no nos prefieren sumisas, sino  presas o muertas.

Según los informes de Equis Justicia y The Washington Office on Latin America, uno de los  resultados de la “Guerra contra el Narco”, emprendida por Felipe Calderón,  ha sido la sentencia de 3000 mujeres, juzgadas, por cierto, con mayor severidad que los hombres cuando cometen los mismos crímenes.  Entre 2016-2018, el número de mujeres sentenciadas subió 103%. Tras la decisión en 2019 del presidente de INEGI a cancelar La Encuesta Nacional de Población Privada de Libertad (ENPOL), no hay cifras actualizadas que reflejen la gravísima precariedad en la que viven estas mujeres privadas de su libertad. Las mujeres presas son sometidas por un sistema que se niega a reconocerlas. Esta invisibilización las despersonaliza y las transforma en objetos con el que los agentes de poder pueden hacer lo que quieran. Su deseo es violentarlas, pues toda vez que para el gobierno son inexistentes e insignificantes, ellos se pueden deleitar en aniquilar lo que quede de ellas. Los caballeros las prefieren presas es una obra que combina el humor con la música para ayudarnos a tragar una realidad verdaderamente amarga.

 

“Recuerden, esta noche (3, 10 o 17 de octubre 2020 en el 77) la ven muy así, pero la cárcel no tiene nada de glamoroso”. Escuchamos la voz de Mr. Destino:

https://aplaudirdepie.com/wp-content/uploads/2020/10/Caballeros-audio-1-mic-audio.wav

“Muy buenas noches tenga ustedes. Gracias por acompañarnos una vez más en su reality show favorito “Hoy se decide mi vida”. Esta participante es muy especial. Es una mujer que ha sufrido mucho…y lo que le falta. Ella lleva 7 años en este hermoso lugar desde el que transmitimos hoy: El penal de Santa Marta Lamitas. Demos la bienvenida a ¡Marilyyyynares!

Aplausos fuertes. Luces encendidas. Vemos la figura voluptuosa de nuestra protagonista rubia mientras la voz en off  llena el espacio, reverbera por las paredes y en nuestros oídos, como los anfitriones de programas como Big Brother o Survivor. Según Nick Couldry, la primera regla para participar en un programa así es respetar ciegamente esa voz que se convierte en una construcción simbólica del poder externo y absoluto, un poder incuestionable (10). La segunda regla básica es entender que el reality show es un ejemplo par excellence del mundo neoliberal. En este caso, el hecho de que estamos mirando a una mujer presa cantar y bailar por nosotros, por su libertad, es una fuerte crítica a la fascinación grotesca que lxs espectadorxs tienen por ver el sufrimiento y dolor de los demás. A la vez, justificamos nuestro voyerismo tanto para la obra como para los programas de televisión con la lógica de que lo que vemos es una historia del éxito: alguien ganará. Como explica Natasha Patterson, esta promesa del éxito es un reflejo crudo del neoliberalismo; replica el énfasis en el mercado libre y en el espíritu individualista. Además, estos programas defienden el mito de la meritocracia, que sostiene que cualquier persona puede ganar si trabaja suficientemente duro, si toma todas las decisiones correctas, sin importar su raza, clase social, (dis)capacidades u orientación sexual (283). EL ejemplo de “Hoy se decide mi vida” es más complicado porque Marilynares no tomó todas las decisiones correctas para su vida, pero ahora la vida se la ha dado otra oportunidad.

 

Para aprovechar este second chance, nuestra Marilynares canta su primera canción: “I wanna be loved by you”, pero cambiando la  letra al español para hablar sobre su situación. Con su voz suave nos ruega:

https://aplaudirdepie.com/wp-content/uploads/2020/10/Caballeros-audio-2-mic-audio.wav

“Yo quiero que votes tú, sí tú. Y nadie más que tú. Yo quiero que votes tú por mí. Bupupidú.”

 

Escuchándola, casi se nos olvida que es una presa y no Marilyn Monroe. Pero el uniforme azul de Santa Marta Lamitas enfatiza la gran diferencia entre ella y la actriz estadounidense, mientras que, su tono feliz y ligero cumple con otra regla del reality show: la positividad y autenticidad (Couldry 10).

Foto: DarÍo Castro

Desde su lugar no-visible, la voz de «Mr. Destino» resuena, llamándola “nena”, “princesa” y “mi amor”, como actos lingüísticos que la minimizan. Efectivamente, son actos que reproducen la violencia simbólica que las mujeres mexicanas, presas o no, experimentan a diario. Además, la voz de «Mr. Destino», le ordena cómo moverse, qué tono usar para referirse a su público y le exige sonreír durante todo su performance. La voz de «Mr. Destino» encarna auralmente los discursos neoliberales, institucionales y patriarcales que sujetan a la mujer a una posición inferior. No obstante, «Marilynares» es astuta y empieza a crear rupturas en el Sistema cuando le susurra a la audiencia: “Ja, mi amor, dice. Ya lo quiero ver diciéndome mi amor un día cualquiera” (2).  En estas dos frases, su disidencia y partida de la positividad y sumisión requerida (Couldry 10) cobran vida. Sigue haciendo comentarios banales a su audiencia como “y hoy me ven muy así, pero no, no tiene nada de glamoroso” o “la libertad anticipada es cosa de ricas” (4), manifestando que todavía tiene dignidad, voluntad y consciencia.

Poco a poco, Marilynares deja de solo decir frases inocuas y empieza a subvertir el modelo través de su insubordinación explícita. Se niega a adherirse a la regla de la individualización tan arraigada por los reality shows que nos obliga como audiencia a juzgar a las personas para determinar quién es la merecedora del premio. Por ello, cuando «Mr. Destino» le pide compartir su historia, pero con una sonrisa bonita y sin detalles violentos, Marilynares decide usar su plataforma para hablar sobre las mujeres que no aparecen en el escenario.  De «Marilynares» sabremos poco, pero aprenderemos que “Sunday” (Dominga) fue arrestada por robo equiparado, que “Pains” (Dolores) fue sentenciada por usar billetes falsos, que “Candy” (Dulce) fue amenazada con un arma a ayudarle a alguien herido y fue considerada una cómplice a secuestro y, finalmente, que Raquel mató a su padre después de años de abuso sexual. En llevar al escenario estas historias, su voz encarna esta colectividad de mujeres presas. Marilynares efectivamente toma la decisión de visibilizar a estas mujeres en lugar que a sí misma, yendo en contra de la regla de cultivar competencia, rencor y odio entre las participantes. Valenzuela enfatiza esta colectividad de mujeres silenciadas por el sistema corrupto a través de sus canciones e interacciones con «Mr. Destino». Cada vez más brava, abandona su lugar al centro del escenario para acercarse a sus espectadores,  haciéndole preguntas como “¿Aquí nada ha dicho mentiras para que no le hagan nada a su compañero o amiga?” o “¿Aquí nadie sería capaz de matar si violaran y asesinaran a su hija y luego la aventaran a un canal?.”  Dentro del silencio penoso, la respuesta es clara: Sí, todos hemos mentido por alguien. Sí, todas seríamos capaces de matar por nuestra hija. ¿Y por qué entonces ellas están presas y nosotrxs no?

 

Marilynares consolida su actitud insolente y su dedicación a representar las voces colectivas de las mujeres presas con su versión de la canción “Things”. Originalmente interpretada por Bobby Daren, es una canción sobre la nostalgia y el amor. Por su parte, la versión de Marilynares, nos ayuda a imaginar lo que viene a la mente de estas mujeres “cada noche desde nuestra celda”.

Los recuerdos llegan tan de golpe. Golpe.

Como el que me dio en el MP. MP.

El que me detuvo y luego dijo. Jojojo.

Nunca digas que yo te toqué.

 

Me hicieron cosas. Como darme toques.

Cosas. Como rasgar mis pezones.

Cosas. Como encerrarme en un cofre.

También el Tehuacán. (7)

 

https://aplaudirdepie.com/wp-content/uploads/2020/10/Caballeros-audio-3-mic-audio.wav

Estas terribles descripciones que salen de sus labios rojos es una yuxtaposición dolorosa del modelo neoliberal que la quiere violentar aun más con la esperanza de salirse libremente del penal a costo de su dignidad. La realidad sobre la cual canta, llena de abusos por parte de los oficiales, de un sistema podrido desde adentro llega al alma del espectador. La voz dulce y de soprano de Valenzuela subraya la crítica brutal sobre la condición de las cientos de miles de «Marilynares» que pasan sus días dentro de un penal.

Tras su último acto de desobediencia, «Mr. Destino» la abandona. Como tiene el poder de eliminarla (botarla de la casa o de isla como en los reality shows), lo hace definitivamente, señalándole su “error”: “Obviamente con tus dramas no estamos obteniendo los votos que necesitamos. Y, mira, yo por ti. Porque termina la transmisión y yo me voy” (7). Al darse cuenta de también su audiencia se irá, «Marilynares» usa sus últimas palabras para recordar a su público que las mujeres presas sí existen, sí merecen su atención y sí necesitan su apoyo. Valenzuela termina la obra, nombrándolas una vez más:

Y este final también está un poco feliz. Sobre todo para ustedes, que han tenido el privilegio de saber que existimos. Que existe Lourdes, Lupe, Dulce, Carmela, Dominga, Dolores, Blanca, Yakiri, Ethel, Natalia, Mónica, Rosa, Marilynares, y casi 2000 más nomás en esta ciudad (10).»

 

Christina Baker Investigadora, doctora en letras y salsera

 

Edición del texto: Zavel Castro

Obras consultadas

“#LiberarlasEsJusticia: Más de 3 mil mujeres están presas en México por delitos menores contra la salud” 26 Junio 2019. Animal Político. https://www.animalpolitico.com/2019/06/campana-liberar-mujeres-presas-drogas

“#SINDATOSSINDERECHOS: URGIMOS AL INEGI A TRANSPARENTAR LOS CRITERIOS DETRÁS DE LA CANCELACIÓN DE ESTUDIOS QUE GENERAN DATOS ESTADÍSTICOS DE RELEVANCIA” 25 Enero 2019. Equis https://equis.org.mx/sindatossinderechos/

Ballesteros, Cecilia. “Presas por amor en México” 12 Feb 2018. El País https://elpais.com/internacional/2018/02/10/actualidad/1518234927_138991.html

Couldry, Nick. “Reality TV, or The Secret Theatre of Neoliberalism.” The Review of Education, Pedagogy, and Cultural Studies 30.1 (2008): 3-13.

Erreguerena, Isabel. “Por qué necesitamos información sobre mujeres presas.” 28 Enero 2019. Animal Político. https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/mas-y-mejor-informacion-sobre-mujeres-privadas-de-la-libertad/

Grazian, David. “Neoliberalism and the Realities of Reality Television.” Contexts 9.2 (Primavera 2010): 68-71.

Huizinga, Johan. Homo Ludens: A Study of the Play-Element in Culture. Routledge, 1949.

Patterson, Natasha. “Sabotaging Reality: Exploring Canadian Women’s Participation on Neoliberal Reality TV.” Canadian Journal of Communication 40 (2015): 281-295.

“Políticas de drogas, género y encarcelamiento en México: Una guía para políticas públicas incluyentes.” Sin fecha. Equis https://equis.org.mx/project/politicas-de-drogas-genero-y-encarcelamiento-en-mexico-una-guia-para-politicas-publicas-incluyentes/

Valenzuela, Minerva. Los caballeros las prefieren presas. Inédito.

 

—. Los caballeros las prefieren presas. Performance en vivo. 23 Agosto 2019.

 

 

 

 

 

Reflexiones

PHILOCUERPITA ESCENICUS

por Aplaudir de Pie 20 septiembre, 2020

Según antiguas  sabidurías, existen seres movedizos que no pertenecen a un solo reino. Pocas veces visibles,  se  piensa que estos  habitantes de mundos intermedios poseen cuerpos convergentes que transitan entre los  estados líquidos y los gaseosos. Algunos textos alquímicos señalan que de entre éstos, hay uno que cada cien años adquiere brevemente solidez, configurando estalagmitas vivientes que crecen en las orillas de los fiordos: nombrado -aunque con recelo- por la ciencia aristotélica como philocuerpita escenicus, se sabe que no habiendo sido dividido por las manos del ser en hembra y macho, existe materialmente como latencia pura. Dicha creatura experimenta procesos de licuefacción durante las noches en las que los efluvios estelares calientan la tierra, adquiriendo diversas configuraciones, las más de las veces la de un libro animado, cuyas hojas son sus escamas y su lomo el receptáculo de viejas escrituras. Habiendo solidificado brevemente, su piel imita las imágenes de los incunables; posee cuatro patas cuya configuración le permite desplazarse sobre cualquier cartografía. Su gran ojo central le provee de la penetración de los mundos visibles, propia del telescopio por las noches y del microscopio durante el día. Puntiagudas orejas y una sonrisa permanente, le sirven para comunicarse con otras animalidades por medio de un tañir de campanas que atraviesa los siglos, uniendo a los antiguos con los contemporáneos con el bramido que ha sido llamado por los taxónomos philosophein. Philocuerpita escenicus suele escribir cartas de su garra y letra, mismas que arroja a las corrientes de los ríos del tiempo, viajando hacia remitentes azarosos. Estas cartas reciben el nombre de traditio,  y son su forma de proliferar a través de la transmisión. Su escritura, sin embargo, no es solo aquella que es propia de la mano, pues su andar derrama tinta – propia de los enaima, porque es roja- sobre los mapas en los que se desplaza, sean éstos planos, cóncavos o convexos: la mundanidad toda forma parte de su arquitectura animal. No existe para su sistema perceptivo, por cierto,  realidad fuera de lo que  los eruditos -pero solo aquellos sujetos de herejía- llaman theatron. Es decir, el cosmos como contemplación es el ámbito propio de la philocuerpita: no hay rama, grafía, huella, edición, fruto, capítulo, elixir o brebaje que no se reconfigure en su percepción como algo digno de ser visto y ejecutado.   Este rasgo le es tan propio que se ha escuchado durante su rito de apareamiento con lo real, el  sonido emitido por sus escamas: “¡theorein!, ¡theorein!, ¡theorein!”.

Propio de su efímero estado sólido, philocuerpita escenicus construye cobertizos bajo los cuales cambiar las páginas de su piel. Cuando hay piedras, construye sobre las laderas un templo, llamado por la ciencia del doble, skene. Cuando se arrastra en los desiertos –tan cosmopolita es- teje con la cáscara de su ser efímero, telones escriturales donde la skene y el graphos se hacen uno. Pareciera entonces que la esceno-graphía es el mundo como resultado de la percepción a la que conducen sus sutiles órganos internos, entretejidos siempre, como señaló Pitágoras, con la partitura de la naturaleza.

 

Ilustración: Mar Aroko (@EmeAroko)

filósofa-artista

Miroslava Salcido filósofa-artista

 

Críticas

El cabarezoom: el género performativo digital para la pandemia

por Aplaudir de Pie 29 junio, 2020

En 2014, el último año que se llevó a cabo el censo del Sistema Automatizado de Información Censual del INEGI, la economía creativa mexicana valía más de 15 billones de dólares.[1] Desde marzo 2020, frente a una crisis de salud pública, muchos de estos sectores, a nivel mundial, han sufrido de manera incomprensible. Para la gente que participa en el sector de las artes escénicas y espectáculos, la pandemia provocada por el Coronavirus ha resultado en una inmensa escasez de espacios y recursos para generar ingresos. En el caso de México, y particularmente la Ciudad de México, de los casi 4.3 billones de pesos que representan el total de ingresos oficiales para 2014[2], ante una pandemia sin fin, no podemos configurar el daño irremediable que se ha ocurrido. En el mejor de los casos, lxs artistas que forman parte de compañías nacionales, o por lo menos lxs que tienen apoyo financiero de alguna entidad gubernamental, podrán sobrevivir. Sin embargo, para la mayoría de lxs artistas, esto no es su realidad. Más bien, mucha gente de teatro, danza, ópera, performance, entre otrxs ahora formarán parte de una economía creativa informal dentro de la cuál buscan una manera de seguir produciendo y subsistir.

En general, lo que sigue no es un análisis basado en teorías económicas, las cuales serán fundamentales para profundizar el lugar de las industrias creativas y culturales en México. Es más bien un acercamiento al trabajo digital han presentado Las Ruiz Negrete durante los últimos meses de confinamiento desde un sitio intelectual interdisciplinario. Inspirada por el libro, Politicizing Creative Economy: Activism and A Hunger Called Theatre, en que Dia Da Costa investiga las relaciones tensas entre el teatro, activismo y la economía creativa “oficial” de la India contemporánea, encuadraré las prácticas creativas mexicanas. Explorando, especificamente cómo el trabajo de Las Ruiz Negrete representa una posibilidad para oponerse a la cultura mercantilizada y hegemónica que se percibe en (y que se prolifera por) la gran mayoría de las industrias creativas y culturales oficiales (Da Costa 2). Es preciso notar cómo el argumento de Da Costa y el contenido de las performances de Las Ruiz Negrete hacen eco al concepto de la disidentificación de José Esteban Muñoz. Según Muñoz, desde un lugar liminal, los actos performativos funcionan como estrategias de la sobrevivencia para los cuerpos queer y no-heternormativos. Es otras palabras, desde un posicionamiento entre y fuera de una esfera popular (en este caso, una economía creativa “oficial”) las performances navegan los prejuicios y fobias para llegar a una articulación que pueda despertar la conciencia de lxs demás (Muñoz 4, 6).[3] Entonces, analizo la participación digital de Las Ruiz Negrete en esta economía creativa informal para lo que nos pueda enseñar sobre llevar al escenario los significados políticos múltiples de ser y estar, y específicamente, propongo que la adaptación virtual de The Shakesperean Tour es un ejemplo por excelencia del nuevo tipo de teatro-cabaret que ha nacido por las circunstancias: el cabarezoom.

 

Teatro-cabaret

El género únicamente mexicano que se conoce como teatro-cabaret surgió durante la década de los 80, ocupando ciertos espacios en la Ciudad de México tras eventos devastadores como el colapso económico en 1982 y el temblor que sacudió gran parte de la capital. Basta decir que tiene vínculos fuertes y directos con el teatro de carpa y teatro de revista, pero el teatro-cabaret de los siglos XX y XXI surge como respuesta directa a estos contextos de incertidumbre y crisis.[4]  Los trabajos creativos de Jesusa Rodríguez, Liliana Felipe, Tito Vasconcelos y Astrid Hadad, como primera generación de este tipo de cabaret, reflejan una ansiedad profunda sobre el lugar del teatro y performance en un mundo tan plagado por males socioculturales y políticos. Estas figuras, entonces, explotaron su entrenamiento teatral y genio intelectual para crear algo nuevo mientras se sentía que el cielo se les caía encima. Señala Gastón Alzate que la motivación para emprender este viaje performativo también fue íntimamente ligado a los movimientos de la globalización durante el sexenio de Miguel de la Madrid: “veo el cabaret mexicano como una red simbólica contestataria relacionada con una necesidad social frente a mecanismos de marginación” (“Dramaturgia” 50). Con el cambio de regímenes, y la proliferación de discursos abiertamente misóginos, discriminatorios, homofóbicos, racistas, y más, estxs creadores siguen produciendo hasta hoy en día. Como enfatizó Rodríguez en 1990, pero se hubiera podido pronunciar en 2020: “estamos pasando por una crisis profunda y el cabaret siempre florece en crisis – ¿recuerda a los Nazis y cómo el cabaret se explotó en aquel entonces? En México, vivimos un espectáculo imposible, algo más allá de Ibsen o el absurdo. Vivimos una ficción perversa” (Obejas 8).[5]

En este texto desarrollaré una mirada analítica sobre el teatro-cabaret, como género performativo que todavía es ignorado y discriminado por la academia mexicana (y estadounidense) y las instituciones que controlan las artes escénicas. Su estatus liminal no le permite totalmente entrar al mundo de la economía creativa “oficial”, mucho menos en momentos de incertidumbre como los que tocan vivir ahora. Sin embargo, estar en los márgenes también significa tener la libertad (y la responsabilidad) de producir contenido que desafíe narrativas excluyentes y dañinas. En este punto, es preciso notar que el teatro-cabaret cuenta con una gran variedad de estilos y aproximaciones estéticas, pero según Cecilia Sotres, Reina Chula, “una obra de cabaret siempre tiene presentes dos elementos: humor y crítica social o política” (21). En el caso de Las Ruiz Negrete, como cuerpos disidentes, ya no caben en una definición de ciudadanía generalmente aceptada.[6] Identificarse como seres queer, no-binarixs, homosexuales, entre otras identidades interseccionales, implica que viven diariamente en riesgo de ser acosadxs, atacadxs o asesinadxs simplemente por existir. Asimismo, nunca han podido encontrar refugio en el mundo performativo “oficial” por transgredir tantas normas heteronormativas y patriarcales. Tiene sentido, entonces, que cuando se toparon con teatro-cabaret, se vieron reflejadxs “a través del espejo” (Monsiváis y Bonfil) de los escenarios, especialmente El Vicio, Youkali Cabaret y Foro A Poco No. Ruiz llegó al teatro-cabaret después de haber estudiado actuación en el CUT, mientras Negrete estudió cine en la Universidad de cine de Buenos Aires[7]. Lxs dos se sentían restringidxs por sus disciplinas y por eso, el teatro-cabaret les ofrece posibilidades para desafiar los límites y crear algo híbrido, un lenguaje audiovisual y performativo totalmente nuevo.

Desde el comienzo de la cuarentena en México, Las Ruiz Negrete han producido varias obras, motivadxs por un hambre de cambio social tanto como por un hambre literalmente. Según Da Costa, “durante tiempos que apestan a miedo, muerte e indiferencia, frente a todos los obstáculos, la economía creativa da paso a un cambio de estado” (238)[8], un cambio que promete a regenerar espacios, trabajos, infraestructuras y más. Hasta ahora, no creo que lxs artistxs sientan que la economía creativa haya generado inspiración ni oportunidades, y mucho menos cuando el mensaje de la obra es contestatario. Al contrario, mientras que el teatro-cabaret sigue perdiendo espacios, como la clausura del Youkali Cabaret en 2019, lo que les queda a muchxs durante esta pandemia es buscarse la vida en un sector creativo informal. Y así, han sobresalido Las Ruiz Negrete con sus producciones digitales: The Shakespearean Tour, Un OXXO en la noche,[9] y colaboración en los proyectos Acción+Aislamiento: 15 ejercicios de liberación virtual[10] y Contigo en la distancia: Cabarentena.[11] Ahora bien, algunas de estas producciones tienen una relación con la economía creativa “oficial” dado a un apoyo financiero (u otro), como de la Secretaria de Cultura o la UNAM. Sin embargo, igual como las acciones sin apoyo “oficial”, son modelos para inspirar contenido futuro digital aun después de volver a los teatros.

Fotografía cortesía de: Las Ruiz Negrete

 

 

The Shakespearean Tour

The Shakesperean Tour es una obra que trata sobre tolerancia, la vida diaria de una persona no heteronormada, específicamente no-binaria, y un fervor personal para interpretar a las protagonistas más importantes de Shakespeare. En este unipersonal de Mariano Ruiz, en pleno escenario, nos relata momentos de dolor, traición, miedo, y con un cariño innegable, exprime nuestros prejuicios acerca del género, masculinidad y feminidad que nos han inculcado los padres y una sociedad machista. La obra merece mucho más espacio crítico, pero este ensayo no es para analizar su contenido, sino su producción.[12] Su creación en vivo cuenta con varias escenas grabadas previamente. Por ejemplo, la transformación de Mariano con maquillaje y peluca, entrevistas callejeras sobre la sexualidad, canciones populares revisadas de Lady Gaga, Beyoncé y Ariana Grande, y las famosas escenas de los programas televisivos Lazos de amor, La Rosa de Guadalupe. Como señala esta breve lista, la obra en su totalidad cuenta con un apoyo técnico impecable, por parte de Jorge Negrete, en cuanto a los sonidos, las luces y el uso de la cámara en escena. En general, estas grabaciones audiovisuales funcionan para sostener el argumento de la obra. Más allá de eso, se puede decir que facilitan cambios fluidos entre escenas, sin tener que dejar el escenario vacío y silencioso. Este dominio técnico y sensibilidad para su incorporación al mundo cabaretero ha facilitado su adaptaptación al mundo digital.

Tras la pandemia, se ha presentado The Shakespearean Tour en plataformas digitales[13]. En las dos ocasiones, el trabajo de Las Ruiz Negrete no ha buscado reproducir la obra como fue imaginada para el escenario ni forzarla caber dentro de estos nuevos parámetros. Al contrario, su versión digital es un ejemplo que enriquece las posibilidades para seguir produciendo del teatro-cabaret durante estos momentos difíciles. En ese sentido, la adaptación digital ilumina las posibilidades de adaptación durante estos tiempos inseguros y, sobre todo, sensibiliza sobre el género desde el mundo tecnológico del siglo XXI. Por lo tanto, quiero dedicar espacio a delinear el proceso de preparar una reproducción digital. No es tan simple como conectar la computadora a zoom, compartir la pantalla, usar unos fondos divertidos, ponerse los auriculares y actuar. Eso no es teatro ni mucho menos teatro-cabaret. En el caso de The Shakespearean Tour, versión cabarezoom, cuenta con luces, pantallas verdes, dos cámaras y bocinas para proyectar sonido. Reconozco que conseguir un equipo técnico no es posible para mucha gente por la cuestión económica, y aun cuando es una realidad, tener todo esto, no significa saber usarlo. A la vez, haber incorporado estos recursos tecnológicos a la versión en vivo les permite a Las Ruiz Negrete adaptarse fácilmente a esta nueva realidad, preparadxs para sobrevivir en una economía creativa informal.

 

Sugerencias para cabarezoom en 3 partes

1. Hacer la tecnología parte del show. En otras palabras, en una presentación del cabarezoom no basta con poner una pantalla verde, proyectar el fondo deseado, y cambiar la vista entre interlocutores. La tecnología es una parte innegable a la experiencia en línea y tiene que dominarse cómo incluir contenido grabado previamente con lo que pasa “en vivo”. En The Shakespearean Tour, las escenas grabadas y editadas previamente se pensaban como “acompañamiento” al discurso de Ruiz en el escenario, imágenes que el público veía de distancia. En el cabarezoom, han cobrado otro significado; son una parte imprescindible de la producción virtual y dado a que el público ve muy de cerca este contenido digital, tiene que ser de una calidad impecable (Entrevista). Por ejemplo, el vídeo de Ruiz maquillándose o las entrevistas en la calle, antes se las usaban para dar la bienvenida al público, ahora son el comienzo de la obra. Estos videos, ya son la introducción a la crítica sociopolítica de Ruiz.

Igualmente, Las Ruiz Negrete logran manipular todos los aparatos que tienen a la mano para enriquecer las historias de cada personaje. Por ejemplo, cuando Ruiz interpreta a la Lady MacBeth y su ayudante (a la misma vez), se divide la pantalla en dos para darles a ellas la misma cantidad de espacio virtual. Por un lado, la Lady MacBeth se dirige a su propia cámara, qué esta en una parte de la casa de Ruiz y Negrete, mientras se ve en la otra pantalla el perfil de la ayudante desde lejos, dónde radica otra cámara. Así, cuando se acerca la ayudante a hablar, el espacio de la Lady se queda vacío. Es un chiste que entendemos lxs espectadores inmediatamente porque Ruiz: 1) no cambia de vestuario entre las dos personajes; y 2) le vemos moverse dentro del espacio mismo, corriendo de un lado para el otro.

Al usar dos cámaras y dividir el espacio de esta manera, Ruiz logra sostener un diálogo entre sus dos personajes que agrega un sentido hiperbólico y cómico a la escena. En efecto, mientras la Lady describe su plan para matar a su esposo, tiene el apoyo de un audio en off, que viene de una bocina al lado de la computadora. Entonces, mientras escucha la transición entre lo grabado y la voz diegética en vivo, visualmente apreciamos el lipsyncing de la Lady MacBeth. Obviamente, el público entiende la performatividad del gesto vocal, pero nunca vemos ni a Ruiz ni a Negrete manipular el sonido. Lo que hubiera podido ser una escena forzada, torpe y desastrosa para un mundo virtual, se convirtió en una escena precisa, tal como la totalidad de la obra. Incorporar la tecnología como una herramienta más, representa la creación de un lenguaje digital-teatral que abre camino a repensar su uso en el teatro-cabaret.

Photo Courtesy of: Christina Baker

 

2. Actuar frente a una computadora no significa eliminar o limitar la corporalidad. Por razones obvias, una producción digital jamás será lo mismo que presentar en un escenario. Sin embargo, se debe jugar con y adaptarse a los nuevos límites audio-visuales. Durante The Shakespearean Tour, Ruiz hace precisamente esto. Tras varias rutinas de baile, los momentos de angustia personal, cambios de look, y más, la cuerpa disidente de Ruiz siempre es una parte fundamental de la producción. A veces, le vemos en su totalidad, lejos de la cámara, mientras en otras instancias, vemos una cuerpa fragmentada que enfatiza ciertos movimientos o gestos. Por ejemplo, disfrutamos de los “close-ups” de su cara, que no solo nos relatan emociones, sino también nos obligan a enfrentar nuestrxs prejuicios acerca de la construcción de género. Es decir, el maquillaje de Ruiz, en contraste con su pecho expuesto, como espectadores, nos hace pensar en la posibilidad de colapsar la dualidad impuesta de ser “hombre” o “mujer.” Más allá de sus miradas audaces, sus movimientos enfatizan este estado de vivir entre y fuera de definiciones opresoras.

Cuando interpreta a Julieta, Ruiz recrea un baile que su personaje llevaba meses ensayando para su fiesta de quince años. Acompañada por una imagen proyectada de su fiesta, vemos la cuerpa de la personaje bailar. En general, no logramos ver la cuerpa entera; Ruiz se acerca a la cámara y vemos mayormente su torso moverse, intentando perrearnos la historia de su “sexual awakening.” Sus brazos y manos imitan gestos, como de cuando los senos crecen, su primera menstruación, la eyaculación, entre otros actos, mientras sus caderas nunca dejan de agitarse. No se trata aquí de juzgar el baile de Ruiz, aplicando adjetivos como “bien” o “mal”, porque así se convertirá en un análisis de gustos. Lo que sí importa es cómo, al jugar con la cámara de esta manera, de fragmentar la cuerpa, Ruiz logra hacernos pensar aun más en y desde la disidencia que encarna. A través de Julieta, y su torso no-binario, vemos cómo se disfruta de un acto tan sensible, el de bailar en una fiesta. De esa manera, como espectadores, nos es imposible negarle ni a Julieta ni a Ruiz mismx su humanidad.

Photo courtesy of: Christina Baker

 

3. Incluir a la audiencia y reconocer su presencia virtual. Como es de saber, la participación de la audiencia en el teatro-cabaret es un componente fundamental de la obra en sí. Eso no debe cambiar a pesar de que el género performativo ha tenido que adaptarse a la nueva realidad digital. Para Las Ruiz Negrete, jamás se podrá sacrificar esta conexión porque “la cosa de la realidad de la gente es una manera de vivir, una manera de compartir un momento” (Entrevista). En The Shakesperean Tour, una de las maneras más obvias y fáciles que Las Ruiz Negrete fomentan esta relación es a través de la cámara. Hablar directamente a lxs espectadores, acercándose como si estuviéramos cara a cara, ayuda a romper la distancia física y tecnológica. Ver las emociones en sus expresiones, en sus ojos, hasta las lágrimas de Ruiz cuando cuenta su propia historia de discriminación, capta este esfuerzo para mantener esta relación íntima con el público. Sin embargo, no es suficiente hablar directamente a la cámara, y, por lo tanto, a lxs espectadores, porque esto no es necesariamente participación. Esto es reconocer que hay una audiencia conectada. Para crear participación, Las Ruiz Negrete ha estado muy pendiente de los comentarios de la audiencia. Como una obra que se desarrolla según los deseos de la audiencia misma, se conserva esto a través de encuestas y los chats. Además, es una obra que cuenta con conversaciones con lxs espectadores. Para mostrar que la orientación sexual es una cosa individual y no tiene relación con la identidad de género, siempre involucra a alguien que se identifica como hombre heterosexual y su pareja romántica-afectiva. Al final de la obra, Ruiz finge ganar un óscar por su performance y necesita la ayuda de alguien del público para anunciar el premio. Estos momentos íntimos se impregnan de risas y aplausos. En la versión digital, a través de elegir participantes y compartir pantallas, se logra fortalecer una sensación de estar juntxs, a pesar de la distancia que nos separa. Tal vez, llegan a ser momentos aún más íntimos porque alcanzamos a conocer los hogares del público; a través de sus pantallas, vemos un fragmento de sus vidas y espacios personales. Para cerrar la obra, Las Ruiz Negrete también se toman el tiempo para saludar a su público, por sus nombres e invitan a quienes quiera encender la cámara y su micrófono para ser reconocidxs. Así, al cerrar su cabarezoom con este gesto cariñoso, Las Ruiz Negrete consolida la relación con su público.

Photo Courtesy of: Christina Baker

 

Conclusión:

La primera mitad de 2020 ha superado cualquier situación que se hubiera podido imaginar. La pandemia provocada por el coronavirus, el sismo de 7.5 en Oaxaca el 23 de junio, el asesinato de María Elizabeth Montaño, doctora y mujer transgénero, y un sinfín de otras noticias nos hieren constantemente el alma. El género de teatro-cabaret existe para enfrentar los males sociopolíticos con risas y críticas intrépidas, y es precisamente lo que necesitamos para sobrevivir estos momentos de tanta incertidumbre. A pesar de una falta de apoyo económico “oficial”, encontrarse como parte de una economía creativa informal no significa ser invisible. Al contrario, como vemos en el ejemplo The Shakespearean Tour, desde su lugar liminal, sigue rompiendo barreras. El cabarezoom de Las Ruiz Negrete no está conforme con silenciarse, sino sigue compartiendo un mensaje que desafía una narrativa heteronormativa y patriarcal. A través de plataformas digitales, alza la voz para que otrxs se sienten vistxs y amadxs por quienes son. Sobre todo, es un ejemplo admirable de la resiliencia; siendo transmitido por todo el mundo,  lo ha convertido en su escenario (chiste shakespeareano) y ha hecho del mundo un cabaret.

 

Christina Baker Investigadora, doctora en letras y salsera

 

 

 

[1] La economía creativa refiere a industrias creativas y culturales que se ha hecho cada vez más evidente. Según las Naciones Unidas, esta economía representa “un sector de la economía global que involucra cualquier forma de producción relacionada con la humanidad y su creatividad, que resulta en significados simbólicos; potencialmente contiene la propiedad intelectual de individuos o grupos; y que fomenta la creación de trabajos, ingresos personales, ingresos de exportación”  (Da Costa 11). Cuenta con la participación y producción de sectores como agencias de noticias, artes visuales, diseño, editoriales, educación artística y cultural, fotografía, turismo y patrimonio cultural, publicidad, artes escénicas y espectáculos y más.

[2] https://www.caiinno.org/industrias-creativas/

[3] “Disidentification is meant to be descriptive of the survival strategies the minority subject practices in order to negotiate a phobic majoritarian public sphere that continuously elides or punishes the existence of subjects who do not conform to the phantasm of normative citizenship” (4).

[4] Para más información sobre teatro de revista, véase María y Campos. Para más sobre teatro de carpa, véase Merlín. Para más sobre el desarrollo de cabaret, véase Alzate Teatro, “Dramaturgia”; Gutiérrez.

[5] we’re in such a profound crisis, and cabaret always flourishes in crisis–remember the Nazis, how cabaret boomed then? In Mexico, we’re in an impossible spectacle, beyond Ibsen or the absurd. We’re in a kind of perverse fiction” (Obejas 8).

[6] Véase Baker Queering mexicanidad.

[7] Ruiz ha tomado varios talleres de teatro-cabaret con Cecilia Sotres, Tito Vasconcelos y más. También es integrante de Parafernalia Teatro, con Erica Islas y Ana Laura Ramírez Ramos

[8] “In times that reek of fear, death, and disregard, against all odds the creative economy ushers in a change of mood” (Da Costa 238).

[9] Un OXXO en la noche ganó Mejor Vestuario y Mención Honorífica en el Concurso Nacional de Teatro Casero de Teatro UNAM.

[10] Para el ejercicio donde Negrete participó, véase aquí: https://teatrounam.com.mx/teatro/accion-aislamiento-15-ejercicios-de-liberacion-virtual/; https://youtu.be/KRnSAnwutUc

[11] Para ver ejemplos de sus videos de cabarentena, véase aquí: https://youtu.be/RDgETS9Zc1c; https://www.facebook.com/SecretariaCulturaMx/videos/2242783882683114

[12] Para un análisis detallado de la obra, véase: https://aplaudirdepie.com/the-shakespearean-tour/. Más allá del mundo virtual, se ha presentado The Shakesperean Tour en varios teatros en México, Colombia y los EEUU, desde 2017.

[13] La primera vez, Yaaj México les invitó a ser parte de un evento digital para conmemorar el día internacional contra la homofobia, transfobia y bifobia (IDAHOT) el 17 de mayo 2020. Para ver la transmisión: https://www.facebook.com/yaajmexico/videos/264146491372706. La segunda vez fue una producción propia, en colaboración con El Vicio el 18 de junio 2020. Para ver la descripción de la obra digital transmitida por El Vicio: https://boletopolis.com/es/evento/14312

 

Textos citados

 

Alzate, Gastón. Teatro de Cabaret: Imaginarios Disidentes. Ediciones de GESTOS, 2002.

—.“Dramaturgia, ciudadanía y anti-neoliberalismo: el cabaret mexicano contemporáneo.” Latin American Theatre Review 41.2 (Spring 2008): 49-66.

Baker, Christina. Queering Mexicanidad in Cabaret and Film: Redefining Boundaries of Belonging. University of Wisconsin-Madison, PhD Dissertation, UMI, 2015.

Da Costa, Dia. Politicizing Creative Economy: Activism and A Hunger Called Theatre. U of Illinois P, 2017.

Gutiérrez, Laura G. Performing Mexicanidad: Vendidas y Cabareteras on the Transnational Stage. U of Texas P, 2010.

María y Campos, Armando. El teatro de género chico en la Revolución Mexicana. Biblioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1956.

Merlín, Socorro. Vida y Milagros de las carpas: La carpa en México, 1930-1950. 1st ed. CITRU, 1995.

Muñoz, José Esteban. Disidentifications: Queers of Color and the Performance of Politics. U of Minnesota P, 1999.

Obejas, Achy. “It Hurts to Laugh: Even Performance Artists are Numbered by Mexico’s Crises.” Chicago Tribune 11 April 1996: 8.

Ruiz, Mariano y Jorge Negrete. Entrevista personal. 25 Junio. 2020.

Sotres, Cecilia. Introducción al cabaret (con albur). Paso de Gato, 2016.

 

Entrevistas

Entrenamiento dramatúrgico: Sergio Blanco

por Aplaudir de Pie 8 junio, 2020

Entrenamiento dramatúrgico. Un autor/autora se prepara

“Si no practico un día, lo noto yo. Si no practico en dos días, lo advierten mis colegas. Y si no practico en tres días se da cuenta todo el mundo”. Esta frase se le adjudica a múltiples músicos, pero lo importante no es quién la dijo realmente sino lo que devela del mundo artístico: las personas dedicadas al arte requieren de un entrenamiento constante para mantener el dominio sobre su oficio. Esto es claro en las artes en donde el cuerpo se ve implicado de forma más notoria. Bailarines y bailarinas bailan todo el tiempo, actrices y actores realizan disciplinas físicas, músicos se la pasan ensayando con sus instrumentos, cantantes con su voz… Pero en un arte como la escritura teatral, ¿de qué manera una persona dedicada a la dramaturgia se mantiene en forma?

Para contestar estas preguntas y otras tantas consultamos a múltiples dramaturgas y dramaturgos que llevan tiempo dedicándose a su profesión y cuya mano, pluma, máquina de escribir o teclado, está en excelente forma. En este texto entrevistamos al dramaturgo franco-uruguayo Sergio Blanco.

  1. ¿Qué consideras fundamental entrenar para mantenerte en forma como dramaturga/dramaturgo?

 

Sergio Blanco: La mirada. Lo que más entreno es mi mirada sobre el mundo. La escritura para mí no se limita al gesto mismo de escribir palabras en un papel o en un software, sino que empieza con una mirada que deposito sobre el mundo, las personas, las cosas. Creo que todo acto de creación está precedido por una mirada. Yo le llamo mirada sensible porque creo que es una mirada que deriva del cuerpo y de la sensibilidad y no de la estricta racionalidad. El filósofo francés Jacques Rancière dice que «la estética es la distribución de lo sensible», y yo adhiero mucho con esta idea, ya que creo que el arte es el espacio de lo sensible: hay una enorme sensibilidad en juego. La mirada sensible es entonces lo que yo trato de entrenar sin olvidar nunca que se trata de una mirada curiosa que busca, que duda, tiembla. Es una mirada capaz de sorprenderse. Es una mirada empática. Es una mirada que está viva. No es necesariamente una mirada que sabe, sino que, al contrario, es una mirada que busca comprender desde lo sensible, es decir, una mirada que cuestiona y se cuestiona. Para mí este tipo de mirada es fundamental ya que es la que conduce a una mirada singular, única e irrepetible: a la mirada propia que cada uno tiene sobre el mundo. Esta mirada sensible es la que nos conecta con nuestro centro de gravedad a partir del cual podemos decir algo, a partir del cual podemos crear y producir sentido. Es por esto mismo que esta mirada es lo que estoy entrenando todo el tiempo. Y también es por esto mismo que varias veces he afirmado que siento que estoy escribiendo todo el tiempo, aunque no esté escribiendo.

 

  1. ¿Cuánto tiempo dedicas diario a tu entrenamiento como dramaturga/dramaturgo y en qué consiste?

 

Sergio Blanco: Todos los días me siento en mi escritorio entre las 5 y las 11 de la mañana. Esas seis horas las dedico a leer, a estudiar, a escribir. Esa escritura puede declinarse en artículos, conferencias, seminarios, relatos o en el texto teatral que esté escribiendo en ese momento. Me gusta concentrarme en la escritura a esa hora bien temprano. Muchas veces incluso es de noche cuando estoy empezando. Y además en París – que es la ciudad en donde vivo –, la mayoría del tiempo los días son nublados y grises, y esto último me ayuda mucho a la concentración. La luz gris y platinada de París además de ser muy elegante, es una luz que ayuda mucho a no dispersarse. Mis únicos requerimientos a la hora de sentarme a escribir son mi biblioteca al lado, mi gato cerca y mucho té que bebo durante esas horas de trabajo. Es extraño, pero fuera de ese horario y de ese lugar, me cuesta mucho escribir. Necesito esa luz, necesito la proximidad de mi biblioteca que consulto permanentemente, necesito tomar té y necesito que mi gato esté cerca.

 

  1. ¿Cómo era tu entrenamiento en tus inicios y qué ha cambiado con el paso del tiempo?

 

Sergio Blanco: Creo que no ha cambiado mucho. Siento que mi forma de escribir es siempre la misma. Y también mi escritura. Por más que haya escrito distintos textos, me gusta pensar que finalmente se trata siempre de un solo texto que voy escribiendo en distintos momentos de mi vida. A veces pienso que quizá todas mis obras no sean más que las distintas partes de una sola obra que intento escribir todas las mañanas. No obstante, también es cierto que en algunos casos he establecido consignas de escritura específicas solamente a ese texto que estaba escribiendo: una vez por ejemplo, me propuse escribir una obra con todas las teclas de mi teclado incluso con aquellos signos que no forman parte del alfabeto y el resultado fue mi obra diptiko (vol. 1 y 2); otra vez me propuse escribir un texto en donde los parlamentos de cada personaje no excedieran más de un solo renglón y el resultado fue Barbarie; otra vez decidí escribir una obra en un solo día mientras caminaba por Atenas y en el mapa de la ciudad y el resultado fue Kassandra; otra vez decidí escribir todo el texto a mano y con sangre de toro y el resultado fue Cuando pases sobre mi tumba. Pero por más que me imponga consignas específicas que en esos casos han alterado las circunstancias, las mayorías de las veces el rito es siempre el mismo: después de desayunar, me instalo en mi biblioteca y durante seis horas escribo.

 

  1. ¿Escribes diario? ¿Teatro? ¿Cuánto tiempo dedicas diario a la escritura teatral?

 

Sergio Blanco: Sí, escribo a diario. Es lo único que sé hacer. Solo sé leer y escribir. No sé hacer ninguna otra cosa más. Y además es la única forma que tengo para pasar el tiempo. Y también para estar menos solo, porque cuando escribo siempre tengo presente de que lo estoy haciendo para alguien que algún día va a leer lo que escribo en soledad. Escribir es una forma de darse cita con alguien que uno sabe que nunca va a conocer pero que lo ayuda a uno a sentirme menos solo. 

 

  1. ¿Qué recomendaciones podrías dar para que otros dramaturgos/dramaturgas se mantengan en forma?

 

Sergio Blanco: No soy bueno dando consejos o recomendando cosas. No me gusta hacerlo. Lo único que advertiría a quien desea escribir o dedicarse a la escritura, es que es importante tomar conciencia de que la escritura es algo muy físico. Mucho más físico de lo que la gente piensa. Muchas veces la escritura puede llegar incluso a ser un acto doloroso para el cuerpo: las manos se cansan, los ojos, la espalda, el cuello. Luego de una sesión extensa de escritura, el cuerpo suele quedar dolido. Hay veces en que a medida que las horas van pasando, el malestar del cuerpo se hace cada vez más presente: los músculos se contraen, los nervios se crispan, la vista se cansa… Muchas veces al final de una jornada de escritura, el cuerpo queda absolutamente rendido, agotado y sin fuerzas. Y también muy seguido me sucede que mi cuerpo se enferma, algo así como si la escritura lo debilitara, como si lo volviera vulnerable. La experiencia me ha enseñado que escribir es un momento de gran intensidad corporal: el verbo se hace carne en todo el sentido del término.

Dramaturgo y director teatral franco-uruguayo, Sergio Blanco vivió su infancia y su adolescencia en Montevideo y reside actualmente en París. Luego de realizar estudios de filología clásica ha decidido dedicarse por entero a la escritura y a la dirección teatral. Sus piezas han sido distinguidas en reiteradas oportunidades con varios primeros premios, entre ellos, el Premio Nacional de Dramaturgia del Uruguay, el Premio de Dramaturgia de la Intendencia de Montevideo, el Premio del Fondo Nacional de Teatro, el Premio Florencio al Mejor Dramaturgo, el Premio Internacional Casa de las Américas y el Premio Theatre Awards al Mejor Texto en Grecia. En 2017 su pieza Tebas Land recibe el prestigioso premio británico Award Off West End en Londres. Su obra entra al repertorio de la Comedia Nacional de Uruguay en 2003 y 2007 con sus piezas .45’ y Kiev. Entre sus títulos más conocidos se destacan Slaughter, .45’, Kiev, Barbarie, Kassandra, El salto de Darwin, Tebas Land, Ostia, La ira de Narciso, El bramido de Düsseldorf, Cuando pases sobre mi tumba, Cartografía de una desaparición, Tráfico y Zoo. Varias de sus obras han sido estrenadas en su país y en el extranjero, y la mayoría de ellas traducidas a distintas lenguas y publicadas en diferentes países.

Entrevistas

Entrenamiento dramatúrgico: Humberto Robles

por Aplaudir de Pie 12 marzo, 2020

Entrenamiento dramatúrgico. Un autor/autora se prepara

“Si no practico un día, lo noto yo. Si no practico en dos días, lo advierten mis colegas. Y si no practico en tres días se da cuenta todo el mundo”. Esta frase se le adjudica a múltiples músicos, pero lo importante no es quién la dijo realmente sino lo que devela del mundo artístico: las personas dedicadas al arte requieren de un entrenamiento constante para mantener el dominio sobre su oficio. Esto es claro en las artes en donde el cuerpo se ve implicado de forma más notoria. Bailarines y bailarinas bailan todo el tiempo, actrices y actores realizan disciplinas físicas, músicos se la pasan ensayando con sus instrumentos, cantantes con su voz… Pero en un arte como la escritura teatral, ¿de qué manera una persona dedicada a la dramaturgia se mantiene en forma?

Para contestar estas preguntas y otras tantas consultamos a múltiples dramaturgas y dramaturgos que llevan tiempo dedicándose a su profesión y cuya mano, pluma, máquina de escribir o teclado, está en excelente forma. En este texto entrevistamos al dramaturgo mexicano Humberto Robles.

 

¿Qué consideras fundamental entrenar para mantenerte en forma como dramaturgo?

Humberto Robles: Hablo desde mi experiencia e intereses muy particulares: para mí es indispensable asistir a actividades culturales, leer, ver teatro, cabaret, cine, series, viajar, estar informado por medio de la prensa, colaborar con colectivos de derechos humanos, y algo no menos importante, escuchar y dialogar con todo tipo de personas. Como procuro que mis textos siempre posean una crítica social, estoy al tanto de diversos movimientos sociales para luego exponer esas ideas en una obra de teatro documental, una para cabaret, o para algún otro medio. Me nutro de todo aquello que me interesa, profundizo en el tema y busco la mejor manera de plasmarlo en un texto para que el discurso sea claro y contundente.

¿Cuánto tiempo dedicas diario a tu entrenamiento como dramaturgo y en qué consiste?

Humberto Robles: Como también trabajo en otros ámbitos, escribo diariamente, ya sea para la televisión, columnas periodísticas, guiones para campañas de movimientos sociales o para eventos político-culturales. Así como el músico o el bailarín debe entrenar muchas horas cada día, es idóneo que el dramaturgo ejercite el “músculo” de la escritura, por eso no desdeño ningún medio que me permita seguir haciéndolo; la práctica continua refuerza la destreza y evita el anquilosamiento. Por otro lado, después de leer, o ver una película, una serie o una obra, suelo analizar los personajes, los diálogos, la estructura, los giros dramáticos. Como uno se alimenta de lo que hace, ve y escucha, todo va formando parte del entrenamiento que a la vez resulta una actividad lúdica.

¿Cómo era tu entrenamiento en tus inicios y qué ha cambiado con el paso del tiempo?

Humberto Robles: Por diversas cuestiones asisto poco al teatro y desgraciadamente no viajo tanto como antes que vivía en otros países, asistía a festivales teatrales, o daba talleres y conferencias en donde me invitaban. Espero volver a hacerlo porque han sido sumamente enriquecedoras esas residencias artísticas que me he financiado, asistir y participar en festivales y, cuando he dado talleres o conferencias, el compartir y dialogar con los asistentes.

¿Escribes diario? ¿Teatro? ¿Cuánto tiempo dedicas diario a la escritura teatral?

Humberto Robles: A diario escribo para otros medios, pero siempre tengo en mente una o dos obras a las que les estoy dando vueltas en la cabeza, de las cuales estoy investigando o buscando la forma que considero más idónea para expresar lo que quiero decir. A veces me tardo tiempo en escribir una obra, pero cuando ya tengo la idea clara, me siento a trabajarla y retrabajarla todo el tiempo que lo amerite; después dejo descansar el texto y lo retomo después para pulirlo. Por otro lado, siempre estoy dispuesto a escribir teatro express, teatro de emergencia; pongo mi capacidad al servicio de grupos u organizaciones sociales para llevar a escena los asuntos del momento; probablemente teatro o textos efímeros, pero útiles para el presente inmediato.

¿Qué recomendaciones podrías dar para que otros dramaturgos/dramaturgas se mantengan en forma?

Humberto Robles: De todos los oficios del teatro, el de la dramaturgia es de los más solitarios, por lo mismo hay que evitar el aislamiento y no alejarse de la realidad. Hay que enriquecerse como ser humano, empaparse de cultura clásica, popular y moderna, no forzosamente lo que esté de moda. Si se quiere llegar a una mayor cantidad de públicos, hay que domar nuestro ego, apartarnos de visiones narcisistas y aproximarnos a un enfoque más universal. No dejarse influenciar por modas snobs o tendencias en boga solo porque algunos teatreros, críticos o académicos las alaban o dictan que es “lo de hoy”; no querer quedar bien con nadie, solo con uno mismo, pensando siempre en el público al que nos dirigimos. Escuchar y estar atento a otras voces para que la nuestra sea más plural, diversa, con un enfoque más amplio; dejar a un lado los dogmas y los prejuicios. No dejarse seducir por el poder para cuestionarlo siempre. Tener paciencia para escribir una obra que amerita mucha dedicación, pero también estar dispuesto a escribir teatro urgente y poner nuestra habilidad al servicio de los demás, desinteresadamente. Ser íntegros, éticos, generosos y soldarios.

Humberto Robles, dramaturgo y guionista independiente; también ha dirigido sus propias obras de teatro en México, Uruguay, Colombia y España. Sus obras han sido montadas en 30 países, en cuatro continentes, por lo que está considerado como el dramaturgo mexicano vivo más representado internacionalmente. Algunas de sus obras han sido traducidas al italiano, inglés, portugués, francés, alemán y polaco. Ha recibido seis premios como dramaturgo, entre ellos el Premio Nacional de Dramaturgia “Emilio Carballido” 2014. Entre sus obras destacan “Mujeres de Arena”, “Frida Kahlo Viva la vida”, “La noche que jamás existió”, “El Ornitorrinco”, “Nosotros somos los Culpables”, «Leonardo y la máquina de volar» y varias obras de cabaret como «Ni princesas ni esclavas». Escribe artículos para algunos medios digitales y a la par colabora con varias organizaciones de derechos humanos no gubernamentales. http://www.humbertorobles.com/

Reseñas

Un tonto en una caja

por Aplaudir de Pie 6 marzo, 2020

En Argentina la dramaturgia es caudalosa. Y si bien hay compañías que trabajan textos de autorxs específicxs, o ciclos como “Invocaciones” que se lleva a cabo en Buenos Aires y cuya propuesta consiste en invitar a directorxs a dialogar con clásicos y reversionarlos, en la mayoría de los casos, autorxs que escriben teatro, dirigen sus propios textos. Por suerte, la poligamia literaria también existe y es posible enamorarse de otras textualidades. Sucede indefectiblemente en la lectura, nos obsesionamos con autorxs, nos identificamos con sus imágenes, buscamos respuestas en los interrogantes de un otrx, nos gusta reconocerlx en el juego inteligente que sostiene con el lenguaje y en la intimidad que establece con la ficción.

 

Ese parece ser el caso de la compañía Make Project, que lleva adelante su tercer montaje de textos del tucumano Martín Giner. En esta oportunidad, Un tonto en una caja, dirigida por el joven Alberto Magaña e interpretada por Azucena Evans, Coralia Manterola y Gabriela Escatel, invita al público a sumergirse en una especie de poética de la estratificación, una reunión de cartón entre las clases sociales con canapés masticados, vestuarios grotescos y miradas esquivas. La lucha social como un juego de mesa.

 

Podríamos pensar que estamos por ver un infantil. Tres actrices vestidas de blanco circulan por una atmósfera onírica. Los pocos y estratégicos elementos escenográficos y una iluminación que se condensa en el azul nos ubican en un cronotopo incierto y hasta utópico, en el que se instala mansamente el debate de clases. La sociedad, dividida entre notables, grandes y pequeñxs o tontxs, se reúne por invitación de la clase más alta a pensar “como si fueran iguales” sobre la magia, la vida y la muerte. Pero esta invitación resulta sospechosa desde el comienzo porque en este mundo no hay lugar para lxs tontxs. Lxs tontxs no tienen nada para perder, son ridículxs y se ocultan detrás de cargos de importancia pública como ministrxs de educación, postal que hace eco en todas las geografías y por supuesto, motivo de numerosas risas en la sala.

 

El personaje de la “notable” planea que sus invitadas se introduzcan en una caja mágica para poder extender su vida, pero disimula su idea con la hipótesis de la búsqueda de la verdad (¿el poder produce verdad?) y su aparente curiosidad por develar si la magia existe. Lo cierto es que a esta Pandora de la realeza poco le importa la ciencia. Este no es un acertijo para el empirismo sino una necesidad de continuar en el privilegio a costa de las demás. Extender su vida, restándole años a la vida de las otras bajo el falso discurso de la igualdad.

 

Merece la pena reflexionar sobre el hallazgo del director de apostar a que los personajes estén encarnados exclusivamente por mujeres. ¿Cómo enunciar la igualdad desde tres cuerpos atravesados históricamente por la desigualdad? En un marco de 10 femicidios por día en México,  ¿quiénes no tienen nada para perder? ¿Cómo se delimita la asimetría social, la estupidez? ¿Con qué velocidad la fuerza esclavista planifica y decide por nosotras? ¿Quién está muriendo? ¿Cómo organizar la rebelión? ¿Cómo se resiste? ¿Cómo evitar terminar dentro de una caja? Esta cruda perspectiva atraviesa el relato con poderosa incisión y se hace carne en la emocionalidad.

 

Afortunadamente, ya lo dijo Foucault: donde hay poder siempre habrá resistencia. La astucia jerárquica se desarma cuando le hacemos un lugar al “gramo de duda” y entendemos que el malicioso plan de la clase alta podría ser en realidad un plan malicioso de la clase media que podría ser, a su vez, un plan malicioso de la clase baja. El plan perfecto.

Consuelo Iturraspe. Dramaturga, directora, poeta y fotógrafa.

Proyecto fotográfico documental camarines de Consuelo Iturraspe. Diálogo monocromático entre la fotografía y las artes escénicas. Una ventana abierta a la intimidad de un elenco antes de hacer una obra. La ficción en potencia y la fragilidad detenida. Una conversación privada entre artistas y espejos.

Reseñas

TEATRALIDAD Y MURGA URUGUAYA

por Aplaudir de Pie 25 enero, 2020

Existen cosas en el mundo que valen la pena por sí mismas. Poemas, novelas, canciones, obras de teatro, plantas, licores y momentos que no nos necesitan para existir. Sin embargo, somos nosotros los que necesitamos de ellas para mejor vivir. Este es el preámbulo con el que presento y comparto el referente de  la murga uruguaya que es una de esas cosas que, al menos yo, no sabía que necesitaba y que han hecho más placentera mi existencia.

 

La murga uruguaya es una de las tradiciones teatrales más recientes. Nace de la murga española, tanto por influencia como por su ausencia, en otras palabras: por una de esas cosas raras de la vida. Era costumbre uruguaya de principios del siglo XX el contratar a españoles para amenizar el carnaval con sus cantos como la zarzuela y la murga. Los uruguayos consumían del espectáculo ibérico con la misma pasión con la que bebían la yerba mate, pero un día los españoles no llegaron a cantar.

 

El uruguayo de 1908 tomó la ausencia de ese carnaval no como pena sino como una tragedia. Imaginemos el clima fresco de un siglo sin automóviles. Pensemos en ese momento con escenarios al aire libre listos para recibir a la gente, pero sin nadie ni nada que ver. Sin duda, la desolación del carnaval fue una paradoja difícil de soportar en ese mal año. A grandes males, grandes remedios, y así como reza el refrán, se buscó una solución para salvar al menos la fiesta de ese año. A falta de cantantes resolvieron el problema de la manera más simple que pudieron encontrar y terminaron haciendo ellos mismos el espectáculo. La respuesta emergente tuvo tanto éxito que, a partir de ese momento se dejó de contratar a españoles para ver la nueva versión de entretenimiento.

 

La fábula empresarial, que a mí me importa muy poco, debe ser algo así como «nunca dejes que tu cliente se de cuenta de que no te necesita para hacer las cosas».  Los vecinos de cada hacienda y cada pequeña región, diminuta al ser Uruguay un paisito, se organizaron entre ellos por lo que tuvo pronto su propia murga. Un canto que, aunque nacía de una influencia extranjera expresó la personalidad y sentimientos que los hacen únicos. Con el paso del tiempo cada localidad construyó su propio escenario. Los trabajadores del campo y obreros se convirtieron poco a poco en los cantantes y letristas que se presentarían en cada carnaval. Entre ellos se repartieron las tareas que necesitaron para pararse sobre las tablas de madera con la cabeza alta. Los que hacían costuras y ropa confeccionaron vestuarios, los carpinteros se transformaron en escenógrafos y dentro de la pequeña sociedad de cada barrio se formó una murga.

 

La cantidad de grupos y espectáculos propició la generación de un concurso anual y permitieron hacerse de una tradición viva. Pero, ¿qué implica la murga uruguaya?, ¿por qué es tan especial cómo para pasar las tardes buscando videos en Youtube?, ¿qué tiene la murga que la hace tan única? Para mí la respuesta no se encuentra en el escenario ni en su calidad ni en su realización. La murga uruguaya se destaca de las teatralidades del siglo XX por su contacto con el público. Finalmente, no es sólo un coro de barrio que compone y canta lo que le pasa al Uruguay, al paisito como lo reconocen ellos. Además, es una expresión escénica con una afluencia de espectadores sin par en el mundo entero. Quizá sólo es comparable con la comunidad japonesa del pueblo de Oshika que representa durante el verano las obras de repertorio del teatro Kabuki.

 

La murga uruguaya comparte con el kabuki japonés de Oshika la participación de la comunidad en la preparación del acto de representación y la participación de la misma comunidad como espectadores. Las diferencias son por supuesto el idioma, el sentido político, el crear un espectáculo nuevo cada año, el tiempo de representación como del espectáculo en sí. También los separan el consumo en cantidades exorbitantes de mate y carne para el asado. Aun así, se emparentan de nuevo con la presencia de la música dentro de la escena, del vestuario y del maquillaje.

 

Pese a la juventud de la murga uruguaya -poco más de cien años- ha sabido adaptarse a los problemas del siglo XXI. Por ejemplo, sobrevivió a la dictadura y, no sé muy bien cómo, a la alternancia del poder por izquierda misma sin perder su espíritu transgresor. El murguero aprendió a hacer chistes tanto de sí mismo como de la figura -casi sacrosanta-   del presidente Mujica. En contra de todos los inconvenientes, la murga no se ha colapsado con el radio, la televisión, el internet e incluso ha logrado que los concursos de murgas formen parte de la programación del canal nacional. La murga uruguaya es una experiencia, la única que ha logrado que desee a ratos cambiar mi nacionalidad mexicana para pintarme la cara carnavalescamente y pasar noches enteras con amigos para hacer un espectáculo y cantar a cielo abierto contra todo.

 

Estas palabras llegan a su fin y dan pie a una lista de vídeos en Youtube para ver y disfrutar la murga del paisito. Si conoces uruguayos en esta tierra azteca no dudes en darles mi correo de contacto que en mi casa no falta agua caliente para el mate, ni carbón para el asado ni un par de orejas para escuchar este canto. O bien, hagan la reunión entre ustedes y sin invitarme, que para disfrutar esto no hace falta nada más que sentarse, escuchar y ver.

Anthar Santos-Dramaturgo/@antharsantos

 

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Cuando el espectador no entiende

por Aplaudir de Pie 16 julio, 2019

Es que estaba muerto. Desde la parte en que deja la pluma en el escritorio, se muere.
Ya ves que era escritor, entonces la pluma significa…
Hacedor de teatro 1
La tela roja representaba el vientre materno, todo era una metáfora de…
Hacedor de teatro 2
El desnudo de los billetes era una alusión al capítulo tres de un libro que…
Hacedor de teatro 3
Muchas veces, lo que en la cabeza del hacedor de teatro tiene una lógica inquebrantable y una poesía justa, a los ojos del espectador resulta ilegible. Encriptan sus signos a tal grado que solamente un hacker de la escena podría llegar a la certeza de que esos dos metros de tul rojo que colgaban en el centro eran la representación de la placenta y que eso, o-bvia-men-te, reforzaba la relación enfermiza entre la madre y su hijo… Con todo respeto: no chinguen. Los que se creen capaces de leer mentes son ustedes, nosotros jamás hemos tenido esa pretensión.  Los hacedores pensarán que es flojera, que nosotros debemos ir al teatro con la disposición para desentrañar sus mentes y conectarnos energética, espiritual e
intelectualmente con ellos. Lo suyo es una obra maestra, dirán. Y quizá hasta se les cultive en sus corazones cierta superioridad moral por haber hecho una obra artística que “no cualquiera entiende”. Porque al público hay que darle cosas que lo problematicen, que lo saquen de su zona de confort. Yo sé, porque los he escuchado, que tienen mil y un recursos para que, si el público no le entiende a su obra, ustedes demuestren que es el público el que está mal. Lo cual me recuerda una cita de Artaud, quien en el libro de El teatro y su doble hace una declaración de lo más oportuna para
este caso. Dice así:

“Es una tontería reprochar a la multitud que carezca del sentido de lo sublime si confundimos lo sublime con algunas manifestaciones formales, que por otra parte son siempre manifestaciones muertas. Y si la multitud actual no comprende ya Edipo Rey , por ejemplo, me atreveré a decir que la culpa la tiene Edipo Rey y no la
multitud.”

Reconozco que las “obras maestras” a las que Artaud se refiere no son exactamente las obras encriptadas de las que hablo yo, pero la defensa a la multitud me parece muy bien articulada y pertinente para el punto que quiero demostrar. Además, estoy seguro de que los hacedores que se acerquen al presente libro me creerán más si les suelto dos que tres frases de sus gurús para acompañar mis argumentos. Claro que Artaud no era una blanca palomita, era un hacedor de teatro que también creía ciegamente en sus poderes telepáticos y que, luego de hacer esa defensa tan sensible y necesaria, afirmaba tener la verdad sobre lo que es mejor para el público. Artaud no consideraba la posibilidad de ser él mismo un Edipo Rey ; lo que yo defiendo es que cualquier hacedor puede convertirse en uno y que si su obra no se entiende, quizá la
multitud tampoco tiene la culpa.

 

Augusto Blanco

Espectador

 

Reflexiones

La crítica social “desde mi trinchera”*

por Aplaudir de Pie 17 junio, 2019

 ya no puedo pelear en esta guerra solamente metido en un hoyo en la tierra 

 

En México es común escuchar a lxs artistxs decir la frase: “Yo lucho desde mi trinchera”, esta expresión de naturaleza bélica, ha servido durante mucho tiempo para explicar que si bien no se exige de manera “directa” el cambio social, el trabajo escénico que se realiza es lo suficientemente poderoso para incidir en las problemáticas sociales que nos aquejan. De esta forma, cada unx pelea en esta guerra desde su lugar en la tierra ¿Pero qué tan real es esta frase? ¿El trabajo escénico que realizamos es lo suficientemente fuerte para modificar estructuras sociales? ¿Es mi monólogo sobre mi experiencia desde la homosexualidad capaz de modificar una estructura tan clara como la del capitalismo? Yo creo que no, no quiero con eso menospreciar mi trabajo y el de mis compañeres cabareteres y performers, por supuesto que el arte y las expresiones culturales aportan en alguna medida a la construcción de un pensamiento colectivo, y aportan a la discusión social ¿Pero qué tanto?

De acuerdo a la Encuesta Nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales en México, una encuesta poco común pero que nos da una mapa de las problemáticas culturales de este país y que fue realizada en 2010 por el desaparecido Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), nuestra institución cultural durante 27 años, en la Ciudad de México sólo el 2% de la población asiste de manera regular al teatro y en contraste el 58.38% nunca ha asistido al teatro en su vida. Si el crecimiento poblacional de la Ciudad de México continua en la misma línea que los últimos 30 años, para el 2020 vivirán en la capital del país 9 millones de personas; y si somos optimistas -y la gráfica de la encuesta de CONACULTA se mantiene proporcionalmente luego de una década- esto querría decir que todos los espacios escénicos de esta ciudad, desde los más grandes hasta los pequeños, con todas sus propuestas, comerciales, culturales o de disidencia, sólo abarcamos aproximadamente 180 mil personas, yo sé que 180 mil personas parece mucho pues al ser México el décimo país más poblado mundo, 180 mil personas es la mitad de la población total de Islandia; pero en contraste inmediato, en esta ciudad habría aproximadamente cinco millones doscientos cincuenta y cuatro mil habitantes que nunca han visto teatro. Si, como dice Jesusa Rodríguez, nuestro proyecto a corto plazo es salvar al mundo. ¿Qué tanto incidimos realmente para lograrlo? ¿Qué tanto cambio podremos lograr? ¿El cambio será lo suficientemente veloz? ¿Cómo seguimos entonces? ¿Qué rutas tomamos? ¿Cómo podemos trabajar desde la cultura para cambiar la realidad social cuando el gobierno de nuestro país se ha encargado de que la población (que necesita de la cultura) no tenga tiempo, interés o acceso al arte? ¿Cómo puedo hablarle de resistencia civil organizada a alguien que necesita completar hoy una jornada laboral de 10 o 12 horas y poder así asegurar su alimento para el día de mañana?

Esta participación no busca desalentar a nadie, por el contrario, se trata de afrontar la realidad, mi realidad, de reconocer que el trabajo escénico, que me encanta, me apasiona, y en el que transmito mi mensaje de una manera lúdica y divertida, no es suficiente, ya no es suficiente. No es suficiente si de verdad mi meta es crear un impacto social que pueda ver. No hay que olvidar que mientras nosotres trabajamos criticando y buscando construir políticas culturales y sociales, que en general representen un bienestar social, hay toda una maquinaria en contra que busca callar nuestro discurso. Esto, lo sabemos, no es una expresión. El avance frontal y cínico de la derecha extremista en America Latina, lidereada por personajes como Bolsonaro en Brasil, pero seguida muy de cerca por Macri en Argentina, Ortega en Nicaragua, Moreno en Ecuador, Piñeira en Chile, Hernández en Honduras, Abdo Benítez en Paraguay, Duque en Colombia, la clara intervención estadounidense con Guaidó en Venezuela, el propio Donald Trump en la Casa Blanca y aquí en casa vivimos con un presidente que si bien parece ser la excepción, quien ha sido muy cuidadoso y ha tenido mucha asesoría de activistas y agentes políticos diversos, es un personaje que sigue insistiendo en la necesidad de llevar a consulta pública “las libertades”, ese término que tanto le gusta usar para referirse a los derechos humanos, y que recorta el presupuesto a la cultura, con el pretexto de que en un gobierno como el suyo, donde desde luego que no existe la corrupción, el dinero “rendirá” más. Un personaje que insiste en que “las libertades”, hablando específicamente del aborto, del matrimonio igualitario, entre otros, no se imponen, se conquistan y que hoy por hoy prefiere ser dueño de sus silencios que el mártir de sus palabras.

Esta realidad de la región y particularmente en mi país, me obliga a reflexionar sobre la urgencia de no sólo ser un agente cultural, la urgencia de salir de “mi trinchera”. En un país como el mío, con la realidad social y política, y el contexto en el que me encuentro, entiendo como un privilegio poder hacer cabaret. Con todo y las deficiencias, la falta de un pago digno, el precariedad laboral, el poco o nulo interés de las autoridades culturales por defender, apoyar o difundir el género en el país, los pocos espacios para desarrollar el género, la persecución de discurso, la censura, la lucha de egos, la falta de unidad, las cúpulas de poder, el racismo, el clasismo, la homofobia, la lesbofobia dentro y fuera de la comunidad cabaretera, con todo eso y más, sigo considerando que en mi país hacer cabaret es un privilegio.

Yo que he sido privilegiado con la posibilidad de hacer arte, de dedicarme a la creación escénica, que he podido dedicarle una semana entera a este encuentro, que tengo el privilegio de tener el tiempo, las herramientas y la información para analizar mi contexto social, histórico y político -y a partir de ello realizar una crítica-, no puedo, ni debo, quedarme sólo en el privilegio y “la comodidad” del escenario.

En México el cabaret no ha sido ajeno a esta realidad, gente como Jesusa Rodríguez, quien recientemente ha incursionado en la política como Senadora y quien ha llevado una visión crítica a un puesto de esta relevancia; Las Reinas Chulas quienes han trabajado desde su Asociación Civil buscando no sólo que el género cabaretero se posicione como un referente cultural en esta ciudad, sino también que el cabaret sea una herramienta para poder llevar temas como feminismo, empoderamiento sexual, visibilidad lésbica, entre otres, a comunidades apartadas y/o vulnerables de la ciudad y del país; el trabajo de Yanet Miranda y las HHH quienes se han abocado al trabajo directo con mujeres en reclusión de la Ciudad de México, dando herramientas artísticas y de equidad de género a uno de los grupos más vulnerables del país y del mundo, o el trabajo de César Enríquez quien aquí en México ha sido duramente criticado en muchos espacios por abordar el tema de la transexualidad, sin identificarse él como una persona trans, pero quien ha trabajado por dar visibilidad a las comunidades trans en todas las funciones que realiza de la Prietty Gouman, entre otrxs.

Pero ¿Por dónde empiezo? ¿Cómo puedo formarme en políticas culturales y derecho humanistas? ¿De dónde saco las herramientas para entender la legalidad que rodea las problemáticas que señalo desde la escena?. Desafortunadamente aún no hay un libro titulado “Los 20 pasos para convertirse en artista y activista mexicanx”. Y mientras no lo haya, hay que hacer lo que se puede con lo que se tiene. De primera instancia puedo ver -como ya señalé- el trabajo de Jesusa Rodríguez, de mis maestras Las Reinas Chulas, y de mis compañeras y amigas Yanet Miranda y Ana Beatriz Martínez; y poco a poco empezar a replicar las acciones que ellas han emprendido para poder desarrollarse también en el activismo.

Entiendo la necesidad de la coordinación conjunta con la sociedad civil organizada, las ONG’s, la creación de redes de colaboración que van más allá de lo escénico, que me den una actividad y responsabilidad distinta a la que actualmente tengo.

Ojo, no quiero con esto sacar mi activistómetro y pretender que se puede medir quién es más o menos activista, simplemente quisiera señalar la necesidad de salir de un espacio que, si bien es de lucha, podría resultar un espacio muy cómodo en un país con aproximadamente 9 millones de personas en pobreza extrema. 9 millones, la misma cantidad de población que se estima tendrá la Ciudad de México para 2020. Es aquí, en estos análisis comparativos a groso modo, cómo puedo comenzar a dimensionar el tamaño del problema al que me enfrento, y la necesidad de replantearme mi posición en las luchas que he decidido abanderar.

 

Gracias a mi trabajo con La Mafia Cabaret he podido estar en contacto con organizaciones que atienden las problemáticas de las que hemos hablado, o hablaremos, en nuestros espectáculos, no sólo para pedir asesoría si no para participar activamente de las necesidades que afrontan dichas problemáticas.

 

A través de nuestro trabajo con El Desierto de Las Leonas, pudimos tener contacto con Golondrinas Viajeras, un colectivo de mujeres en el desierto de Sonora, quienes se dedican a la asistencia y defensoría de migrantes en el desierto, estas mujeres le dieron un nuevo sentido a nuestro espectáculo, si bien nosotras éramos capaces de comprender la lucha que nuestros personajes emprendían al iniciar una travesía en mitad del desierto cargando un baúl con archivos de casos de mujeres asesinadas y con un destino específico pero sin una ruta concreta, al encontrarnos con estas mujeres que realizan esta lucha en la vida real y literalmente en el desierto entendimos la verdadera profundidad de lo que hablábamos arriba del escenario, ellas al ver nuestro trabajo se vieron reflejadas, conmovidas y agradecidas y pudimos crear un lazo de entendimiento mutuo cimentado en nuestra búsqueda propia y, en ese momento ni ellas ni nosotras, nos sentimos solas.

Para la creación de nuestro siguiente espectáculo programado para estrenarse en octubre de este año hemos buscado la colaboración y asesoría de La Casa Mandarina, una asociación dedicada a erradicar la violencia sexual y doméstica, la problemática del abuso sexual infantil es una de las realidades más arraigadas en el país. México, de acuerdo a la OCDE, ocupa el primer lugar en casos de abuso sexual infantil; aquí unx de cada tres niñxs son abusades sexualmente, en el 90% de los casos por algún familiar. Cada año 4.5 millones de niñxs mexicanxs se suman a la cifra de abuso sexual, este país está conformado en un tercio por sobrevivientes de abuso sexual infantil.

Finalmente, para la creación de mi siguiente espectáculo titulado “La Nana Pancha, te hará ver tu suerte” he comenzado a trabajar con “Huella Negra” y “México Negro” dos asociaciones que se dedican a la visibilización de las comunidades afrodescendientes y afromexicanas en el país y que luchan constantemente por combatir el racismo en México. Un tema particularmente pertinente en un país que tuvo un gobierno que gestó la desaparición de la afrodescendencia del inconsciente colectivo y que buscó deliberadamente promover la leyenda del mestizaje homogenizador, creencia arraigada que persiste hasta la fecha y que nos habla de una raza nueva nacida de la mezcla de españoles e indígenas, una “raza de bronce” a la que todxs pertenecemos y que desde luego no contempla en ninguna medida la afrodescendencia. Hay en este país quien todavía se atreve a decir: “Aquí no hay racismo, porque no hay negros”.

En estos tres temas que he mencionado brevemente encuentro una problemática sistémica grave y urgente, en todas veo una realidad que me toca y me atraviesa. La necesidad de abordar el activismo desde el activismo mismo y no sólo a través de lo escénico; aporta a la construcción de mi postura crítica arriba del escenario. Y ahora no concibo una realidad en la que yo pueda comprender parcial o totalmente la problemática de los temas que abordo desde la escena, sin sentir la necesidad imperante de salirme de mi trinchera y pelear estas batallas de frente.

 

 

Pako Reyes / @Pako_Reyes

Cabaretera y gestor cultural

 

*Texto presentado en el grupo de trabajo «Métodos de cabaret al revés, el 12 de junio de 2019 en el marco del XI Encuentro Hemispherico  «El mundo al revés: humor, ruido y performance» realizado por el Hemispheric Institute of Performance and Politics de la Universidad de Nueva York 

Reflexiones

¿Cómo hacer esta comedia de Cervantes sin morirnos de la hueva?

por Aplaudir de Pie 16 abril, 2019

Proceso de construcción de La casa de los celos, o ¿quién la tiene más grande? (la gallardía)

 

¿Cómo hacer que este texto tan desigual e incomprensible sea entretenido e importante? Fue la primera pregunta que tuve que responderme al estar metida en el proceso de construcción del espectáculo –después de haber aceptado sin fijarme bien en lo que estaba haciendo. Bien lo decía mi madre, hay que fijarse dónde se mete una, pero estaba metida en el Cervantino y ese es siempre un gran lugar para estar.

La elección de La casa de los celos fue mas porque me gustó el título que por otra cosa. Las comedias las había leído en la carrera de actuación y recordaba que tenían una estructura no tan lograda. Con los años una aprende que no todo lo que hacen los clásicos es obra maestra y que hay que perderles el miedo y aprovechando que están muertos, faltarles al respeto lo más posible. A la hora de elegir pude revisar los textos por encimita y me lancé como el borras porque los celos es uno de los temas centrales de la violencia de género y yo me dije: ¡es mi tema!

En la primera lectura nos dimos cuenta de que la obra no hablaba de los celos si no de la envidia –que no es lo mismo- y que no entendíamos nada ni nos emocionaba la historia, sobre todo porque no estaba del todo estructurada. Lo que sí nos emocionaba era el lenguaje, por hermoso y retador y algunos de los personajes como Marfisa, (heroína feminista casi perfecta) Reinaldos y Roldán (mirreyes dignos de gabinete presidencial). En cuanto encontramos esta triada, el cabaret estaba dado. Ya teníamos a la heroína que encarnaría nuestro discurso y al par de idiotas que servirían para ridiculizar el machismo. Ante este triángulo sólo nos faltaba la manzana de la discordia, es decir, el personaje de Angélica, que si bien juega como objeto del deseo en el original, no se desarrolla del todo. Por ello decidimos darle un desarrollo clásico de dama joven que enfrenta los obstáculos y los vence pero no para encontrar el amor si no para encontrarse a sí misma. En términos esquemáticos decidimos hacer una combinación de princesa con guerrera.

Una vez que desarrollamos la estructura de la historia que queríamos contar, nos dispusimos a elegir los textos que mas nos convinieran para contarla y los acomodamos con bastante flexibilidad. Es decir, hay textos que dice Marfisa que se los pusimos a Angélica y así con el resto de los personajes. Lo importante era tener la mayor parte de textos escritos por Cervantes, aunque la estructura y el acomodo de los mismos no fueran las originales. Una vez hecho esto, nos dispusimos a escribir los puentes que hacían falta para unificar el texto. En algunos metimos diálogos francamente cabareteros y en otros de plano nos lanzamos a la escritura culta.

Una vez que teníamos un texto con sentido y estructura, limpiamos las cosas que nos hacían falta en términos de discurso. Era muy importante para todo el equipo narrar la historia de una heroína cuyo máximo en la vida no fuera el amor. Era muy importante contar la historia de la violencia de género de manera gozosa, divertida y con un final feliz, esperanzador. Era muy importante decir: ¡No le hace que sea Cervantes, no importa que sea Shakespeare, las narrativas son machinas y hay que cuestionarlas!

El cabaret tiene sus ciclos. Hay tiempos y contextos en los que puedes tener un espectáculo con un humor francamente ácido y de plano lanzarte a una sátira que te arroja a la desesperanza. Pero hay tiempos en los que la desesperanza es tanta y el panorama tan oscuro, que no se puede tener en el escenario sólo el grito desgarrado de la risa, hay que dar lugar a imaginar otros mundos posibles. Hay que dar lugar a la esperanza, una esperanza razonada, porque el cabaret es bufonesco y nada ligero, pero esperanza al fin y al cabo. Así son estos tiempos. No sé explicar cómo lo sé, pero lo sé.

Para que nuestro espectáculo generara esta emoción del triunfo de la justicia –esperanza- en el espectador, cuidamos mucho el factor del entretenimiento por medio de tres elementos:

 

1)      Inventamos a los personajes populares (afanadora y afanador) que inician y cierran la historia y con buen humor nos plantean la existencia del demonio de los celos. Estos personajes populares son arquetipos cabareteros de mucha nobleza que generan inmediata empatía con el espectador.

2)      Colocamos cinco escenas de combate escénico que fueran realizadas de la mejor manera posible pero con elementos no necesariamente muy glamorosos, como puede ser un par de escobas. La idea era, por un lado, la espectacularidad propia de un combate escénico y por otro, el acento cómico.

3)      Exageramos los vicios de carácter de los dos caballeros convirtiéndolos en dos machos arquetípicos que se autodestruyen por su propia estupidez.

 

El penúltimo elemento que metimos fue el video. Para mí era muy importante, porque La Mafia, al ser una de las compañías jóvenes más representativas de la siguiente generación de cabaret, ha logrado desarrollar su propio lenguaje y buena parte de él está en la imagen. Es parte de su sello. El video no solo sirvió a manera de enlace si no que marca un código que nos distancia generacionalmente y que resulta muy importante resaltar, reconocer y fomentar.

Y ya por último, la música. La música es mi elemento favorito, probablemente por eso soy cabaretera, porque sin música no hay cabaret. Elegí la música sefaradí para el ambiente general y tres de las cuatro piezas que se cantan en el espectáculo por varias razones. Por un lado, la llegada de Trump y la inminente expulsión de los latinos, me recordó la expulsión de los judíos de la España católica. Siempre nos preguntaremos que le hubiera pasado a España –y a Occidente- sin este episodio que reventó la riqueza cultural de toda una región. El catolicismo que siguió de ahí, que fue el que vio nacer a Cervantes y el que invadió América Latina y marcó una cultura y una comprensión de la moral que permea hasta nuestros días. La violencia de género es una de las consecuencias más palpables de esa moral y el cuerpo de las mujeres receptáculo de la furia de fondo de esa moral. La música sefaradí siempre me ha parecido el lamento que pregona un error garrafal que deviene en genocidio, como la llegada de Trump.

Por otro lado, en términos técnicos, al ser una música tan melancólica, establece un buen contrapunto para darle profundidad al drama.

Con todos estos elementos y arduo trabajo, quedó un cuentito entrañable, gracioso y justo que nos hace muy felices contar.

La casa de los celos, o ¿quién la tiene más grande? (la gallardía) fue un trabajo en colectivo entre la Mafia Cabaret y su servilleta. Es importante resaltarlo porque la horizontalidad en la intergeneracionalidad es parte fundamental de la construcción de otras maneras de hacer arte.

Fue un placer.
Ana Francis Mor

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