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Vigilia de noche. Las obsesiones de Daniel Veronese

por Ricardo Ruiz Lezama 28 julio, 2015

Vigilia de noche

Una de las obsesiones recurrentes de Daniel Veronese en los últimos montajes que hemos visto de él (El crédito, Bajo Terapia, ¿Quién teme a Virginia Wolf? -ésta en su versión mexicana- y Los corderos -en su versión mexicana y argentina-) es la corrupción de las relaciones interpersonales. Veronese pone en escena personajes que se relacionan enferma y corrosivamente, que se necesitan para hacerse daño a partir de una idea perversa del amor como sufrimiento o como imposibilidad de ser dichoso.

Vigilia de noche de Lars Norén se destaca por llevar esta premisa hasta el extremo, dando como resultado una obra de humor negro, en la que los personajes sufren profundamente pero los espectadores reímos. Pero es quizá el humor la forma de hacernos soportable la tragedia por la que pasan aquellos seres angustiados y sin rumbo.

En la obra fue el funeral de la madre de dos hermanos que nunca conviven y que ahora lo harán después de años de no tener contacto. Entre ellos y sus dos esposas saldrán a la luz secretos sufrimientos que no los dejarán tranquilos y de los que no hallarán descanso ni salida.

Algo muy interesante de este montaje es que las actuaciones, pese a ser profundamente verdaderas, no generan empatía con los espectadores en un nivel emotivo, sino en un nivel de reconocimiento que se refleja en las constantes risas. Esto es un elemento destacable porque crea un distanciamiento con el dolor de los personajes permitiendo entender las motivaciones y errores en las que incurren. Toda esa lucidez produce la posibilidad de hacer una reflexión sobre las relaciones humanas que difícilmente una obra que nos condujera por la compasión nos permitiría, pues en Vigilia de noche no hay buenos ni malos; podemos entender a cada personaje, sin estar de parte de ninguno.

Las actuaciones de Mara Bestelli, Pilar Gamboa, Walter Jakob y Luis Machín están muy comprometidas con estos personajes complejos que podrían ser fácilmente banalizados. Sin duda nos regalan interpretaciones muy virtuosas con algunos momentos de genialidad. Guiados por un Veronese que está en su mejor forma y que pareciera que ya sabe qué hacer y cómo hacerlo para mantener interesados a los espectadores mediante un manejo  claro y preciso de la dirección, y con un texto que no deja de sorprender a cada momento, Vigilia de noche nos muestra que las obsesiones de Veronese son temas inacabables y que siempre tienen algo para decirnos.

Para más información sobre funciones o venta de boletos, visita: http://www.alternativateatral.com/obra36824-vigilia-de-noche

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Cinco obras imperdibles de la cartelera porteña

por Ricardo Ruiz Lezama 19 julio, 2015

Hay obras de teatro de las que se puede decir poco porque generan una experiencia trascendente y por consecuencia inefable. Puede uno desvivirse en elogios o hacer sesudos análisis pero al final siempre quedará la sensación de que algo faltó por decir. Lo único que uno puede hacer con estas obras es verlas una y otra vez, pero sobre todo recomendarlas. A continuación cinco obras que te aconsejamos no dejes pasar:

Terrenal. Pequeño misterio ácrata

Ya escribimos antes unas palabras sobre este montaje escrito y dirigido por Mauricio Kartun. Si no has leído lo que escribimos sobre Terrenal, te dejamos el link. No tenemos nada que agregar, simplemente que cada vez que la vemos de nuevo o la recordamos nos gusta más.

terrenal 3

Para más informes sobre funciones visita:

 http://www.alternativateatral.com/obra32723-terrenal

Mi hijo solo camina un poco más lento

Sin duda uno de los fenómenos actuales del teatro independiente. Un maravilloso ejemplo de cuando el teatro pierde su carácter efímero al volverse una experiencia ritual. ¿De qué es ritual el teatro? Esta puesta en escena dirigida por Guillermo Cacace nos recuerda que el teatro es, entre todas sus posibilidades, un ritual amoroso. Sin palabras.

mi hijo

Para más informes sobre funciones visita: http://www.alternativateatral.com/obra33486-mi-hijo-solo-camina-un-poco-mas-lento

SPAM

Un irreverente monólogo de Rafael Spregelburd que ya va en su tercera temporada en el Teatro El Extranjero. Si tuviéramos que definir esta obra diríamos que se trata de una comedia dramática absurda, musical y poética. Con un virtuosismo tanto de Spregelburd en la actuación como de Zypce en la musicalización en vivo, este espectáculo de dos horas de duración es una experiencia trepidante.

spam

Para más informes sobre funciones visita: http://www.elextranjeroteatro.com/plays/view/90/name:SPAM-de-Rafael-Spregelburd

El loco y la camisa

Esta obra, escrita y dirigida por Nelson Valente, es de un naturalismo imponente que da la ilusión a los espectadores que fuéramos voyeurs mirando la intimidad más descarnada de una familia. Presenciamos la miseria y el dolor de estos seres frágiles, pero también vislumbramos un rayo de luz, quizá una esperanza en la figura de un loco que tal vez es más sensato que todos los dementes que nos creemos cuerdos: la humanidad.

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Para más informes sobre funciones visita: http://www.alternativateatral.com/obra15117-el-loco-y-la-camisa

Tercer Cuerpo y Emilia

Realmente no pudimos decidirnos entre estas dos obras de Claudio Tolcachir, así que te recomendamos las dos. Ambas se caracterizan por contar entrañablemente los fracasos de unos personajes, tanto vulnerables como enternecedores, a los que nadie les enseñó cómo se ama. Pero, ¿acaso existe alguien que sepa cómo es amar sin cometer errores?

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Para más informes sobre funciones visita: http://www.timbre4.com/teatro/

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Rauch. Transitar los diversos y coloridos matices de la risa

por Ricardo Ruiz Lezama 4 junio, 2015

Rauch

Al salir de la función de Rauch, dirigida por Julieta Carrera y con las actuaciones de Cecile Caillon, Rosina Fraschina, Marcelo Katz y Fred Raposo, me encontré con  mucho para decir y entonces se apareció una oportunidad, estaba una mujer con una cámara para grabar lo que la gente anda diciendo. Iba a hablar pero me sentí tonto, ya que lo único que podía expresar del revoltijo de emociones que me produjo el espectáculo, era: me divertí mucho, vale la pena venir a reír. No me atreví a decir nada como si la risa fuera poca cosa, como si reír no fuera una razón suficiente en sí misma.

Eso es lo complejo del clown. Es tan sencillo que se vuelve una experiencia casi inefable. Porque cómo explicar la dicha de ver a un hombre golpearse la cabeza contra una puerta -sin sentirse un idiota-. Pareciera que sólo nos gusta contar la magnificencia de lo extraordinario y no lo maravilloso de lo simple, el asombro de las pequeñas cosas.

La trama de Rauch es simple. Hay un restaurante nuevo en el que los trabajadores y la jefa se están preparando para abrir sus puertas al público. Sólo esto necesitan para convidarnos poco más de una hora de diversión.

Pero no se trata de un simple divertimento insustancial. La risa de Rauch no es de esa que te deja vacío, al contrario, es  de ese humor inexplicable del clown que termina volviéndose sanador, que te deja pleno al salir de la función. Humor que nace de la fragilidad, del dolor, humor poético que te hace transitar los diversos y coloridos matices de la risa.

Y es aquí cuando busco respaldo en los grandes y menciono que Brecht dice en el Pequeño Organón para el Teatro que la misión del teatro fundamentalmente es divertir y busco otros argumentos por el estilo para tratar de llenar el vacío de palabras al cual nos conduce la risa, ese otro gran ritual del teatro. Porque no solo existen las tragedias y la catarsis. También el silencio como lugar sagrado ocurre con una buena comedia.

Las actuaciones de los intérpretes de Rauch denotan una gran experiencia en la técnica del clown pues la conexión que generan con los espectadores es inmediata y contundente. Saben cuándo hablar, cuándo soltar los gags, cuándo integrar al público, cuándo callar y cuál debe ser la duración de los silencios. No intuimos que busquen hacernos reír y quizá no lo buscan sino que sucede.

Para los que gustan del clown sin duda este espectáculo será un deleite, para los que no conocen mucho de este lenguaje, también (no hay que saber nada para reír). Ambos quedarán al final de la función con sólo unas cuantas palabras para decir que -ahora entiendo lo mucho que quieren decir-: me divertí mucho, vale la pena venir a reír.

Para mayor información de Rauch como funciones, venta de boletos o reservaciones, visita:  http://www.alternativateatral.com/obra34799-rauch

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Othelo. La irreverente adaptación de Gabriel Chamé Buendía

por Ricardo Ruiz Lezama 31 mayo, 2015

Othelo

¿Qué pensamos cuando decimos “Shakespeare”? “Ser o no ser, esa es la cuestión” o “Es el ruiseñor, no la alondra”. Frecuentemente se piensa en el Shakespeare filósofo, en el poeta y casi siempre en el más grande dramaturgo que jamás ha existido.

Generalmente cuando se piensa en este autor se piensa también en alta cultura y por consiguiente en solemnidad. Este estigma llega a condenar diversos montajes que se quedan en lo antropológico, en el bien decir, en una distancia aparentemente infranqueable entre los autores clásicos y nuestro tiempo. Pero la adaptación de Othelo que hace Gabriel Chamé Buendía le falta el respeto a la idea Shakespeare para enaltecer al Shakespeare que siempre es más impactante: el Shakespeare vivo.

Esta irreverente adaptación de Othelo es una prueba de que una de las mejores formas de revivir a los clásicos es quitarles su carácter deificado,  humanizándolos pues el teatro es carne, no ideal.

Esta puesta en escena pone énfasis en la comedia física y los gags visuales, además de valerse de la improvisación para dialogar en presente con lo que va ocurriendo en cada función con cada público. Estamos frente a una visión cómica de la tragedia, pero sin llegar a banalizarla, pues este montaje nos recuerda la línea sutil entre lo trágico y lo cómico.

Las interpretaciones subidas de tono, casi grotescas, no se quedan en la mera forma, sino que son verdaderas dentro de su excentricidad, tanto que  a veces traspasan la barrera de lo cómico y sorprenden de súbito con la fuerza trágica que plantea la dramaturgia de Shakespeare. Además el humor nunca está sobre lo que la obra tiene para contar, sino que es una herramienta para que el discurso de la obra nos alcance.

Las actuaciones de Matías Bassi, Julieta Carrera, Hernán Franco y Martín López Carzolio, atrapan por su precisión y versatilidad, pero sobre todo por su energía, la cual empieza en alto y no baja ni un momento, al contrario, desborda no dejando tiempo para que el público se distraiga por nada.

Algo que destaca es cómo estos actores logran hacer que las palabras que se dicen cobren infinidad de  sentidos que permiten las más diversas lecturas desde la actualidad. Por lo que la obra nos habla directamente, no estamos frente a algo histórico y ajeno al presente, sino ante el descubrimiento de nuevos significados frente a un texto que comprendemos inmortal.

El juego, la irreverencia y un diálogo contundente con los espectadores son los ingredientes principales de este Othelo,  en donde se le rinde tributo a Shakespeare de una forma entrañable: bromeando con él.

Si quieres más información sobre funciones, reservaciones y venta de boletos de Othelo, visita: http://www.alternativateatral.com/obra27007-othelo

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Dios tenía guardado algo para nosotros. Obra romántica que recupera la idea de destino

por Ricardo Ruiz Lezama 26 mayo, 2015

dios tenía dos

“Todo encuentro casual es una cita”.

Jorge Luis Borges

No se puede hablar de amor sin ser sentimental, que no cursi ni necesariamente melifluo. Creer en la posibilidad o imposibilidad de un encuentro amoroso necesariamente nos conduce a otro nivel de la percepción en donde las palabras dejan de ser suficientes, las miradas hieren y todos los caminos parece que confluían hacia un mismo destino: el otro.

Dios tenía algo guardado para nosotros, escrita y dirigida por Maruja Bustamante y con las actuaciones de Bárbara Massó (Cristal), Gonzalo Pastrana (Mateo), Gael Policano Rossi (Dios), es una obra de amor romántica que recupera la idea del destino.

Dios propicia el encuentro entre Cristal, una poeta extravagante, y Mateo, un pintor de pocas palabras. Después de que estos personajes se encuentran como por milagro, es donde empiezan los malentendidos, la espera, la asfixia por la ausencia del otro, el querer decir y no poder, en fin, quedan a merced de sus pasiones, su libre albedrío, su humanidad.

Uno de los aciertos más grandes de esta puesta en escena es que no es empalagosa en ningún momento y logra instantes profundamente conmovedores además de divertidos pues está atravesada por una mirada humorística y poética que casi podría situarla en la categoría de comedia romántica. Con la diferencia sustancial de que las contradicciones y la verdad de lo que devela en las relaciones entre Mateo y Cristal es más propio de lo que conforma una mirada teatral compleja y nada complaciente.

El espacio de representación se encuentra cubierto por papel blanco que conforme la obra avanza va siendo pintado por los tres personajes, creando un registro pictórico de esta historia de amor. Esto da como resultado una metáfora de las experiencias como escritura de nuestra propia vida, en donde destino y decisión confluyen y se confunden.

Las actuaciones son frescas, naturales y poseen la característica de que en momentos los actores hablan hacia el público, generando complicidad y cercanía. De esta forma estamos más inmersos  en la intimidad de estos enamorados e incluso en la  de Dios y sus misteriosas razones.

Dios tenía algo guardado para nosotros es una obra de amor que contempla las diferentes  aristas de este fenómeno y nos cuestiona: ¿Qué pasa, qué hacemos y qué nos queda después del momento en que dos personas vivimos el milagro del primer encuentro con alguien a quien amaremos?

Para más información sobre Dios tenía algo guardado para nosotros, como funciones, venta de boletos o reservas, visita: http://www.alternativateatral.com/obra32068-dios-tenia-algo-guardado-para-nosotros

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Maruja enamorada. Biodrama amoroso

por Ricardo Ruiz Lezama 25 mayo, 2015

Maruja enamorada

Con un interés inacabable sobre los límites de la ficción y sobre la teatralidad a fuera del teatro, Vivi Tellas, directora teatral, crea el concepto de Biodrama. Esto es: obra que teatraliza la vida de una o más personas, recuperando la maravilla poética que posee lo cotidiano.

En un taller que dictó Tellas sobre esta forma de teatro, conoció a la actriz, dramaturga y directora Maruja  Bustamante. De este encuentro surgió la necesidad de trabajar en conjunto, dando como resultado la obra biográfica Maruja enamorada.

Esta puesta en escena es un recorrido por las diferentes relaciones amorosas que Maruja ha vivido. ¿Pero estas relaciones son extraordinarias o por qué a alguien le interesaría ver la vida de Maruja Bustamante? Lo extraordinario radica en que la visión artística que atraviesa esta obra nos recuerda que los acontecimientos pueden ser asombrosos o insignificantes dependiendo cómo se miren. Así, Maruja enamorada, es un montaje que impacta por la capacidad de mostrarnos la belleza en hechos que quizá contados de otra forma no valoraríamos. De alguna forma es un canto a la vida diaria y sencilla. A la vida de todos. Porque si bien Maruja Bustamante se dedica al teatro, es, ante todo, un ser humano con las mismas necesidades afectivas que cualquier espectador. Es en ese punto en que ocurre la comunión. Todos necesitamos del amor.

Al tratarse de una obra biográfica el nivel de intimidad y complicidad que se construye es imponente. Si de por sí una obra de teatro tiene que pasar por verdadera a los ojos del público, Maruja enamorada alcanza otro nivel de la verdad que quizá sólo podría compararse al de los documentales cinematográficos. Aunque con la diferencia de que esta obra no sólo es verdadera si no que ocurre frente a nuestros ojos en tiempo real.

Con todo lo dicho, Maruja enamorada, no se trata de una simple confesión. Por el contrario, posee todos los elementos de una obra de teatro. Lo cierto es que es complicado de definir, por eso Vivi Tellas tuvo que inventar una palabra para nombrar esta posibilidad particular del teatro y  esa es, justamente, Biodrama.

La actuación de Maruja Bustamante es hondamente conmovedora por su honestidad. Se comparte sin ambages,  ofrendándonos sus sufrimientos y sus dichas, habitando el escenario con una libertad y un gozo excepcionales.

Este Biodrama amoroso al final es una invitación a mirar la propia vida con ojos admirados; a descubrir las historias extraordinarias que todos poseemos por el simple hecho de estar vivos.

 Para más información sobre Maruja enamorada, como funciones, venta de boletos o reservas, visita: http://www.alternativateatral.com/obra28786-maruja-enamorada

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Cáucaso. Crítica al concepto de «enemigo»

por Ricardo Ruiz Lezama 17 mayo, 2015

Caucaso

En octubre de 2002 ocurrió un suceso que conmocionó al mundo. Unos rebeldes chechenos tomaron, en medio de una función con aproximadamente 700 espectadores, un teatro en Moscú durante tres días hasta que las fuerzas especiales rusas lograron rescatarlos mediante el uso de la fuerza, ocasionando una matanza, tanto de rehenes como de revolucionarios. Esta es la noticia que utiliza Lautaro Vilo para dar vida a Cáucaso, la segunda obra de su Trilogía sobre Noticias Internacionales.

El acontecimiento fue expuesto por los medios como un acto terrorista. Pero lo que Vilo logra mostrarnos es otra cara de este hecho. “Si fuéramos terroristas, pediríamos millones de dólares y un avión para escaparnos, no que se termine la guerra” se dice en un momento de la obra en voz de uno de los personajes. Pero es verdad, en la realidad eso pedían los chechenos que protagonizaron esta acción, demandaban que Rusia desocupara Chechenia. De esta forma Lautaro expone la manipulación mediática que vivimos, además de hacer una mordaz crítica al concepto de enemigo, según las potencias y sus intereses.

El montaje sucede a manera de interrogatorio, en donde un personaje es cuestionado sobre los acontecimientos ocurridos en ese teatro. Recordando a aquellos mensajeros que aparecen al final de las tragedias griegas, el protagonista, interpretado por el mismo director y dramaturgo, Lautaro Vilo, cuenta los hechos vívidamente, permitiéndonos ser transportados a aquellas tres largas y trágicas noches en ese teatro de Moscú.

De lo único que se vale el autor para trasladarnos al 2002 es de su actuación, una voz en off y un músico, manteniendo estilísticamente similitudes con la primer obra de la trilogía (Un Acto de Comunión),  que son: la utilización del mínimo de recursos para la representación y el mayor uso de la imaginación de cada espectador. De esta forma Cáucaso es teatro en una sus formas más puras y que lo mantienen existiendo a pesar de los siglos: un mecanismo poético que nos permite ver más allá del uso de la mirada, observar desde adentro, permitiendo que cada quien contemple su Rusia.

Cáucaso es sin duda un montaje sumamente pertinente en esta época en que claramente las noticias hacen foco en ciertos acontecimientos, mientras se omiten intencionalmente otros. Esta puesta en escena nos invita a cuestionarnos lo que vemos y a tratar de ponernos en el otro lado, en el de los que no convienen al poder: los guerrilleros en busca de libertad que ahora son llamados terroristas.

Para mayor información sobre funciones, reservas o compra de boletos de Cáucaso visita:

http://www.alternativateatral.com/entradas35063-caucaso?o=14

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Matar cansa. Seducción fatal entre víctima y victimario

por Ricardo Ruiz Lezama 17 mayo, 2015

matar cansa

¿Qué ocurre en la mente de un asesino serial? Fuera de responder esto, Santiago Loza  va más allá con la dramaturgia de Matar cansa, dirigida por Martín Flores Cárdenas y actuada por Diego Gentile, pues ver la mente criminal es ya un tópico un tanto recurrente, pero mirar su alma tal como se hace en este montaje, lo diferencia del resto y lo coloca en un lugar más próximo al corazón de quien lo mira.

La obra principia a la manera de Stand-Up Comedy en donde un personaje empieza a contar una historia en un micrófono. ¿Es su historia, de alguien más, es el asesino o acaso una personalidad escindida del mismo? Son preguntas que puede uno hacerse en el transcurso, pues la identidad del personaje no se sabrá sino hasta el final.

En este sentido la dramaturgia sorprende e intriga, sembrando numerosas incógnitas y pistas mientras la obra atraviesa momentos humorísticos y poéticos como ya hemos visto en otros textos de Loza (Mau Mau o la tercera parte de la noche y La mujer puerca), lo cual coloca a Matar cansa dentro de su universo particular como autor que ya se traduce como una voz muy característica y  propia, donde el uso de la palabra está entre lo trascendente y lo terreno, mostrándonos la poesía de los seres aparentemente más mundanos.

La dirección va estrechamente ligada con la sensación misteriosa del texto por lo que el montaje se caracteriza por un juego de sombras y luces que nos permiten acercarnos sensiblemente a los recovecos más profundos del espíritu de un asesino.

La actuación es sobresaliente. La construcción del personaje posee una verosimilitud tal que la línea entre realidad y ficción es muy delgada, generando  la sensación de que lo que estamos presenciando ante nuestros ojos es una confesión descarada de alguien que no conoce de moralidad, pudiendo escuchar frases como: “La ternura infinita del que mata”, “Todos matan, hasta los niños”, “No me gusta la palabra víctima, parece que existiera gente inocente y no es así”.

Estamos frente a una confidencia impúdica de un asesino que explica tan bien sus razones que por momentos podemos entenderlo y hasta justificarlo. Pero no sólo vemos una parte del fenómeno, pues al parecer hay un destino trágico entre el asesino y la víctima en donde ambos caminan desde siempre para encontrarse un día. Esa razón misteriosa e intangible, esa seducción fatal entre víctima y victimario que culmina en una especie de coito mortal, es uno de los temas que Santiago Loza explora en esta dramaturgia que sin duda nos dará mucho qué  pensar sobre la idea de destino.

Para mayor información sobre funciones, reservas o compra de boletos de Matar cansa visita: http://elextranjeroteatro.com/plays/view/104/name:MATAR-CANSA-de-Santiago-Loza

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Un corazón normal. Una obra para arrancar prejuicios desde la raíz

por Zavel Castro 17 mayo, 2015

Un corazón normalEn un mundo donde todo tipo de información está al alcance de la mano sigue habiendo un enorme porcentaje de ignorancia, y es que, como dicen “lo urgente no deja tiempo para lo importante” y, con mayor frecuencia, se busca saber más sobre las frívolas temáticas que se ponen de moda y menos sobre los aspectos que realmente deberían preocupar a la sociedad actual. Uno de estos aspectos refiere a las enfermedades de transmisión sexual de las cuales la mayoría de la gente ha oído e incluso puede enunciar algunos nombres, pero que en el fondo desconoce por creer que no corre peligro. Todavía hoy se piensa que el contagio solo ocurre a unos cuantos, a los que “se portan mal”, a los que desarrollan parafílias vergonzosas, a los que desafían las leyes de dios y de los hombres, los “anormales”, los “otros”.

Esos “otros” han sido siempre excluidos, obligados a vivir en secreto por no ser y no actuar como la gente normal. Todo esto, por supuesto, es absolutamente un disparate, pero los más han tomado como cierta la necesidad de exclusión de los grupos que consideran dañinos para la sociedad. Los métodos de discriminación soportados en prejuicios transmitidos de generación a generación estigmatizan a las personas cuestionando su condición de seres humanos, se les mira y trata como extraños, como monstruos, como enfermos y demonios. Ningún grupo ha resentido tanto como los homosexuales el señalamiento de ignominia[1], más aún una vez que en la década de los ochenta en los Estados Unidos se desató una ola de pánico social que vinculaba a este grupo con una misteriosa enfermedad incurable que parecía propagarse como pandemia. Estamos hablando del virus del VIH y de la enfermedad del SIDA.

“Un corazón normal”, escrita por Larry Kramer y dirigida para la versión mexicana por Ricardo Ramírez Carnero es un montaje imprescindible para la escena actual porque refleja con exactitud -o cuando menos coincide con muchísimas fuentes que explican la situación de la sociedad homosexual en Norteamérica[2]– la realidad sufrida por las primeras víctimas del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) durante la etapa más cruel de su desarrollo, esto es la aparición de los primeros brotes y la muerte masiva y aparentemente repentina de los primeros enfermos.

Consideramos afortunada y enfáticamente pertinente el montaje en el que participan Hernán Mendoza, Pilar Boliver (de quien celebramos la escena del monólogo,  arte y estilo que domina -cuando supuestamente se enfrenta al médico examinador-), Juan Ríos, Axel Ricco, Pedro Mira, Aldo Gallardo, Carlo Guerra y Juan Ugarte. Así como Horacio Villalobos y Miguel Conde quienes han merecido mención aparte por su ángel y dominio escénico, por la química que consiguen con el espectador y porque su participación retiene la atención y marca el ritmo de la obra que, de no ser por ellos, por el estilo de la dramaturgia formulada evidentemente bajo la fórmula norteamericana (que no suene esto a reproche sino a explicación), correría el peligro de volverse aleccionadora y a momentos forzada en cuanto a ilación narrativa[3].

La importancia principal del montaje estriba pues, en el tratamiento del SIDA, su evolución cronológica en los Estados Unidos, los prejuicios que la han acompañado desde entonces y su lenta incorporación a la agenda política que no prestó atención a las demandas de la comunidad homosexual que exigía mayores fondos para la investigación de la enfermedad, sino hasta que se comprobó que los síntomas y contagio  no eran exclusivos de los gays (únicamente los hombres). Además, reconocemos el esfuerzo por recordar a las primeras víctimas, cuyos nombres aparecen en las pantallas que sirven para proyectar la escenografía durante los momentos más conmovedores. Por tanto la obra es también un memorial bellísimo.

“Un corazón normal” enciende una alarma de protección civil a la sociedad actual que, como hemos dicho en el preámbulo, desconoce a profundidad cómo se transmite y cómo se previene. El SIDA es un asunto importante. Tan paradigmática para la sociedad norteamericana de la década de los ochenta como para la sociedad machista latinoamericana, el tema protagónico de “Un corazón normal”, se vuelve un tema del que es necesario hablar a los gritos. Es necesario arrancar los prejuicios dentro y fuera de la comunidad homosexual. Más allá de los recursos escénicos, es el tema, insistimos, el que vuelve fundamental que vayas a ver este montaje.

“Un corazón normal” se presenta en el Teatro Aldama (Rosas Moreno #71, San Rafael, Cuauhtémoc, D.F)  los viernes, sábados y domingos

Boletos en taquilla y en ticketmaster.com.mx

Notas

[1] El tiempo ha logrado aminorar en su mayoría –en el mundo occidental- los señalamientos prejuiciosos hacia otros grupos otrora igualmente maltratados como las prostitutas, los judíos, los musulmanes, los afroamericanos, los enfermos mentales, los pornógrafos, etcétera. Sin embargo parece que el desprecio hacia la homosexualidad ha sido sembrada de raíz y arrancarla constituye una labor titánica que loamos y apoyamos.

[2] Una de nuestras fuentes favoritas sobre el tema que siempre vale la pena recomendar es el trabajo de Gore Vidal, recogido por ejemplo (recurrente muchas veces en nuestras reflexiones) en sus entrevistas y ensayos compilados en Sexualmente hablando, Trad. Aurora Echevarría, Barcelona, Mondadori: 2001. 280pp.

[3] Larry Kramer mismo explica en su “guión” –ojo, que no dramaturgia explícita. De ahí que sea tan sencilla su conversión de lenguaje teatral a cinematográfico- obedece a las reglas del western; estilísticamente pues, se acerca más a los formatos teledirigidos que al convivio corporal, ritual del teatro en su forma clásica.

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Paraná Porá. Metáfora apocalíptica sobre la redención y el perdón

por Ricardo Ruiz Lezama 10 mayo, 2015

paraná

Una nueva glaciación ha caído sobre la tierra. Dos mujeres en un pequeño barco van rumbo a Córdoba, buscando su salvación. En breves líneas esto resume la trama de Paraná Porá, obra escrita y dirigida por Maruja Bustamante, con las actuaciones de Monina Bonelli e Iride Mockert y la música en vivo de Sonia Álvarez.

Esta circunstancia apocalíptica provoca que dos mujeres, “La gringa” y “La polaca”, coincidan y descubran cada vez más la una de la otra y de sí mismas, revisando el daño que, sin saberlo, se han hecho mutuamente.

La obra avanza en dos planos: el literal y el metafórico. En el literal podemos ver a estas mujeres con sus miedos y dolores, extrañando un mundo que ya nunca va a ser el mismo y enfrentándose por un pasado en común que las atormenta; en el plano metafórico vemos el trayecto de dos seres frágiles hacia la redención y  el perdón.

¿Las heridas emocionales cicatrizan? ¿Seríamos capaces de perdonar a alguien que nos arruinó la vida? Tal vez sólo en las circunstancias extremas las personas seamos capaces de hermanarnos, muestra el montaje.

El texto de Maruja Bustamante es ágil y divertido, además de conmovedor. El planteamiento fantástico de la obra, que recuerda a la ciencia ficción, es asumido rápidamente por los espectadores gracias a la dirección acertada de Maruja. De este modo somos transportados inmediatamente al planteamiento extraordinario de este universo apocalíptico donde ya nada es como lo conocemos.

Las actuaciones de Monelli y Mockert destacan por su entrega total,  asombrando por los diversos estados emocionales que atraviesan durante la obra, que van desde la ternura más dulce, pasando por momentos de mucho juego, hasta construir instantes de impactante dramatismo.

Todos los sonidos que aparecen en la obra son creados  en vivo por la virtuosa arpista, Sonia Álvarez, que además se encarga de hacer la música, generando atmosferas entrañables.

Paraná Porá es una obra que consolida armoniosamente todos los elementos que posee para brindarnos un suceso divertido y poético, digno de recordar y recomendar.

Para informes sobre funciones y reservas: http://elextranjeroteatro.com/plays/view/34/name:PARANA-PORA-de-Maruja-Bustamante

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