Aplaudir de Pie
  • Críticas
  • Reflexiones
  • Reseñas
  • Quiénes somos
Aplaudir de Pie
  • Críticas
  • Reflexiones
  • Reseñas
  • Quiénes somos
Category:

Críticas

Críticas

10 FIBA. Las internacionales

por Ricardo Ruiz Lezama 12 octubre, 2015

10 FIBA

La semana  pasada finalizó el Festival Internacional de Buenos Aires en su décima edición. La oferta fue tan amplia que quisiéramos haber podido clonarnos para asistir a todos los espectáculos. Hablaremos de algunas propuestas internacionales que tuvimos la oportunidad de presenciar. Si bien no todas resultaron contundentes, destacaron por el hecho de mostrarnos otras posibilidades de teatralidad, lo cual siempre es inestimable.

GÓLGOTA PICNIC

gólgota-picnic 2

Gólgota Picnic es una obra de Rodrigo García que ha causado mucho revuelo en varias partes del mundo pues trata de una forma descarnada y con una mirada un tanto cínica temas como la religión y la política. Es interesante haberla visto en el festival y comprobar que los contextos pueden hacer de una obra un acontecimiento crítico que ponga en riesgo la integridad física de los intérpretes o un hecho totalmente inofensivo, como fue lo que pasó  en Buenos Aires.

En entrevistas, Rodrigo García, director y dramaturgo del montaje, ha mencionado que el rechazo del público en otros lados había sido tal que muchos espectadores salían de la función, entre otros incidentes que no vienen al caso mencionar. En el día que tuve la oportunidad de asistir a Gólgota Picnic, salió poca gente y  la obra se recibió como un hecho extravagante pero inofensivo. Nadie insultó, nadie hizo nada.

Esto no significa que la obra estuvo mal. Al contrario, artísticamente resultó un espectáculo interesante pero lamentablemente contradictorio en este contexto,  debido a que se trata de una puesta en escena que critica el consumo y justo se mostró en un contexto en el que la misma quedó tan solo como eso, como un producto de alta cultura. Sin duda la obra contiene muchas cosas para reflexionar pero en este caso nos pareció pertinente señalar cómo las instituciones doman a la fiera del arte, quitándole garras y colmillos, dejando una mansa criatura que miramos con displicencia.

Autor y director: Rodrigo García / Compañía: hTh – CDN Montpelier/ Elenco: Gonzalo Cunill, Núria Lloansi, Juan Loriente, Juan Navarro, Jean-Benoit Ugeux / Música: Joseph Haydn / Pianista: Marino Formenti

Esta obra se presentó: Viernes 2/10, 19h / Sábado 3/10, 19h / Domingo 4/10, 18h

Teatro San Martín, Sala Casacubierta 

GANESHA VERSUS EL TERCER REICH 

GANESH-VS-THE-THIRD-REICH

La anécdota de esta obra es bastante disparatada y divertida, parece el argumento de algún escritor de comics. Ganesha, la deidad hindú con cabeza de elefante, es enviado por su padre en una misión para recuperar el símbolo que  les fue robado por los nazis, la suástica.  Esto puede estar lleno de aparentes incongruencias y desinformación pero desde que lees el programa de mano  te advierten que la obra no tiene compromiso de ser estrictamente correcta con los datos históricos o religiosos pues se trata de una ficción.

Ganesha versus el tercer Reich  se cuenta en dos líneas paralelas de acción. Una es la travesía de Ganesha por recuperar su símbolo y la otra es una compañía de teatro que está poniendo en escena la obra que estamos viendo. Estás dos líneas se van intercalando de tal suerte que ambas historias adquieren su relevancia y cada una despierta su interés. Además ambas líneas de acción dialogan entre sí permitiéndonos distintos niveles de lectura: el evidente, el metafórico y el crítico.

En cuanto a las líneas evidentes vemos dos travesías. La de Ganesha por recuperar el símbolo y la de la compañía de teatro por enfrentarse a sus diferencias y conflictos para lograr llevar a buen fin el montaje que preparan. Por su parte, la travesía de Ganesha avanza sin muchas dificultades ya  que al tratarse de un dios es invulnerable. Sin duda es muy interesante el momento en que Ganesha y Hitler se encuentran frente a frente para librar la batalla final. En cuanto al recorrido de la compañía todo se va dificultando hasta llegar a un momento de total desencuentro entre los integrantes.

En lo referente al nivel metafórico y crítico no podemos evitar mencionar que los agentes de la SS o el mismo Hitler son interpretados por los actores con capacidades diferentes que integran la compañía, lo cual deviene en símbolo opinante. Lo mismo sucede en el momento en que el actor que interpreta el rol de director nos habla, con la convención teatral de que no estamos ahí, y nos dice que somos unos morbosos si es que tuviéramos interés de asistir a ver una compañía que incluye actores con capacidades diferentes. Momentos así de claros y otros más sutiles pueden ser observados a lo largo de la obra. Lo cual hace, pese a que haya un tono cómico predominante, que caigamos en cuenta de que cosas más trascendentes y menos obvias están puestas en juego y a discusión.

De todas las metáforas que están en la puesta sin duda las más contundentes vienen al final. Una es el momento en el que Hitler se quita el símbolo de la suástica de su brazo y debajo hay otro, entrega uno a Ganesha pero advirtiéndole que ese símbolo siempre le pertenecerá. La otra es la imagen final de la obra en la que la humanidad queda reflejada en su soledad y donde una lectura posible es que el ser humano es simplemente una persona con capacidades diferentes llamando a la cabeza de un dios sin cuerpo que no responde. Todas las atrocidades, todas las diferencias y supuestas inclusiones –más políticamente correctas en muchos casos-, no son culpa ni de dios ni de los “villanos” de la historia, sino de, ¿Quiénes? Cuestiona la obra.

Coautores: Mark Deans, Marcia Ferguson, Bruce Gladwin, Nicki Holland, Simon Laherty, Sarah Mainwarning, Scott Price, Kate Sulan, Brian Tilley y David Woods / Director: Bruce Gladwin / Elenco: Mark Deans, Simon Laherty, Scott Price,  Brian Tilley y David Woods

Esta obra se presentó: Viernes 25/9, 21h / Sábado 26/9, 20:30h / Domingo 27/9, 16h

Teatro Coliseo

OPENING NIGHT

opening_night

Inspirada en la película homónima de John Cassavetes, este montaje muestra las peripecias que vive una compañía teatral para llevar a escena la obra The second wife. Los problemas de la actriz principal para afrontar el personaje que le toca interpretar pues se parece demasiado a ella misma –más de lo que se atrevería a aceptar-; su ex esposo, un actor que se siente frustrado por hacer un papel menor; el director que no entiende la obra; la esposa del director que casi no tiene contacto con su esposo porque  este sólo piensa en dirigir; la dramaturga que no soporta ver que su texto no está siendo respetado; todo estos dramas individuales y más irán colisionando entre sí hasta llegar a momentos insoportables para los personajes pero en muchos casos divertidos para el espectador.

Opening Night resulta una comedia bastante sutil, actuada con un gran compromiso emocional por parte de los actores, en donde llevan al extremo sus pasiones y a partir de ese sufrimiento generan la comicidad. Se agradece mucho cómo abordó la compañía el humor pues se corrió un poco de un estilo de actuación en la comedia que ha empezado a popularizarse en donde los mecanismos humorísticos son tan evidentes que cada gag pareciera tener implícito un: “ríete, es un chiste”.

El trabajo sobre la comicidad de este montaje nos recuerda que la risa no necesariamente es un fin en sí mismo sino que puede ser un camino hacia algo más. En este caso el humor es el vehículo que nos conduce a una reflexión sobre la complejidad en las relaciones interpersonales y sobre distintos temores: el miedo al fracaso, a la vejez, a la soledad.

Un elemento a resaltar es el uso del video en tiempo real. Mientras la obra transcurre vemos a través de una pantalla otras cosas en las que se quiere hacer énfasis. Tenemos la posibilidad de ver la totalidad y además algunos detalles gracias al close up. Es notable cómo el estilo de actuación luce en el escenario y en la pantalla, cómo empataron ambos lenguajes sin que uno sobresalga o luzca menos.

A pesar de hacerse un poco larga, ya que dura poco más de dos horas que sí se sienten, sin duda fue de lo mejor de las internacionales.

Autor: John Cassavetes / Compañía: Toneelgroep Ámsterdam / Director: Ivo Van Hove / Elenco: Elsie de Brauw, Jacob Derwig, Hélène Devos, Lien de Graeve, Hans Kesting, Chris Nietvelt, Alwin Pulinckx, Oscar van Rompay, Bart Slegers, Eelco Smits, Lien Wildemeersch

Esta obra se presentó: Viernes 2/10, 20h / Sábado 3/10, 20h / Domingo 4/10, 15h

Teatro San Martín, Sala Martín Coronado

WE WOMEN

WW

Esta propuesta multidisciplinaria dirigida por la coreógrafa y bailarina Sol Picó, conjuga diversos lenguajes artísticos, danza, teatro, música, y reúne mujeres de distintas nacionalidades para indagar y cuestionar sobre la imagen de la mujer en múltiples culturas.

La obra como tal no tiene una historia en el sentido tradicional, con planteamiento, nudo y desenlace, sino que se desarrolla mediante una serie de cuadros escénicos  en donde a través de metáforas queda en evidencia cómo la mujer ha sido y sigue siendo relegada y discriminada.

Resulta impactante descubrir las similitudes que se encuentran en cuanto el trato hacia las mujeres en culturas tan lejanas y diferentes entre sí,  y resulta  lamentable reconocer que situaciones que podrían sonar arcaicas siguen teniendo vigencia.

Con We Women queda en evidencia todo lo que aún nos hace falta revisar como sociedad, pues si bien es cierto que conforme ha pasado el tiempo se ha dignificado la figura de la mujer, también es cierto que aún hay muchos temas pendientes relacionados con sus derechos, la equidad de género y la violencia ejercida hacia  ella desde las distintas esferas sociales.

Sin duda es un montaje pertinente en cuanto a lo social. Y artísticamente el resultado es afortunado en muchos de sus elementos, sobre todo en lo que respecta a la danza, a la música y a la transmisión de su tesis. El único riesgo que corre esta puesta es que por momentos es muy ilustrativa y parece más una conferencia que una obra de arte, pues hay muchos momentos en los que los significados de las metáforas se explicitan demasiado. Aunque tal vez se ha elegido enunciar las ideas francamente para que no quede ninguna duda. De igual modo no termina de ser contundente porque a ratos es pedagógico y un poco moralizante. No obstante eso es lo complejo del arte claramente social, conjugar lo poético con lo ideológico sin que uno anule lo otro. Sea como sea, en esa búsqueda, obras como We Women terminan haciendo visible algo que necesita ser contemplado.

Dirección: Sol Picó / Dramaturgia: Roberto Fratini / Compañía: Sol Picó cía. de danza / Composición e interpretación coreográfica: Julie Dosssavi, Minako Seki, Shantala Shivalingappa, Sol Picó / Composición e interpretación musical: Adele Madau, Lina León, Marta Robles

Esta obra se presentó: Viernes 18/9, 20:30h / Sábado 19/9, 20:30h / Domingo 20/9, 17h

Teatro 25 de Mayo

CASTIGO

castigo

Un suceso de la infancia del escritor sueco August Strindberg, relatado en su novela autobiográfica  El hijo de la sierva, sirvió como punto de partida para que el director y dramaturgo Cristián Plana creará la puesta en escena Castigo.

Con el relato de Strindberg de apenas unas ocho páginas, Plana da forma a un espectáculo de una hora de duración. La anécdota  es el severo castigo que recibió Strindberg por parte de su padre al ser culpado de algo que no cometió. Hecho que marcaría fuertemente al escritor sueco según nos compartió Cristián en la plática post función.

Como propuesta plástica resulta visualmente atractiva la obra aunque dramáticamente la acción está diluida, dando como resultado una pieza muy contemplativa, a momentos estática. Esto es su mayor virtud si amas sentir la dilatación del tiempo como en las tomas largas del cine de Tarkovsky, o su mayor falla si necesitas que una obra tenga acción y progresión dramática.

Al final Cristián Plana nos habló de su proceso creativo y sus ideas de puesta en escena, clarificando así lo enigmático de su montaje. Esto enriqueció bastante la percepción de lo que contemplamos, permitiéndonos resignificar la experiencia y disfrutar mejor de las sutilezas. Sólo lamenté que todas las hermosas palabras que nos compartió en la charla no quedaran del todo reflejadas en su propuesta. Pero así sucede con el arte conceptual, se explica en términos intelectuales y no necesariamente sensibles.

Dramaturgia y dirección: Cristián Plana, a partir de un texto de August Strindberg / Elenco: Rodrigo Soto, Alexandra von Hummel, Daniela Ropert, Diego Salvo

Esta obra se presentó: Jueves 24/9, 20:30h / Viernes 25/9, 21:30h / Sábado 26/9, 20h

Teatro Regio

Firma-Ricardo

Críticas

Escorial. La ridícula agonía de un corazón hecho pedazos

por Zavel Castro 27 septiembre, 2015

esorial 3

El escenario del Teatro Helénico se ensombrece con la pesadumbre del luto de un rey dispuesto a fingir llanto por la próxima muerte de su esposa; mientras la hora del final se acerca habrá de entretenerse con el sirviente de confianza, aquel que llega de inmediato tras un silbido para consolarlo y complacerlo, su bufón, aquel que siempre ha sabido arrancarle una risa para que este pueda pasar el tiempo evadiendo sus ocupaciones y el aburrimiento. Para que pueda fingirse omnipotente mediante la humillación constante de quien piensa como criatura inferior simplemente por ocupar un lugar lejano a la cima de la pirámide social que el monarca encabeza con soberbia y arrogancia.

Un halo decadente ambienta el montaje, desde el telón decolorado, pasando por la piel curtida por los años de los actores que ofrendan sus propios pesares en nombre del espectáculo, hasta los mínimos elementos necesarios para significar la soledad de dos hombres sin lugar en el mundo. En este sentido, el trono del rey representará el atributo más potente del mensaje, iconográficamente funciona como un elemento que refiere la relación del poder con la perdida de humanidad, el abuso del capricho para hacer honor a la complacencia, opresión, locura y muerte que veremos apenas sugeridas con una delicadeza que incide directamente en nuestra conciencia.

¿Con cuál de las figuras centrales de “Escorial” nos identificaremos mejor? ¿El rey o el bufón? Ninguna de estas identidades resulta halagüeña, sin embargo sabemos que tenemos un poco de ambos y el reconocimiento de esta verdad lastima. Los diálogos potentes acompañados de los espléndidos trazos corporales de dos grandes actores, Patricio Castillo como el rey incapaz de sentir algo más que desprecio hasta por la misma vida de la que se ríe con una risa macabra y vacía, y Roberto Sosa, “Forián”, el bufón que de tanto regalar sonrisas ha perdido la suya, aquel que por sentir tanto se ha desdibujado con el paso del tiempo hasta ser una sombra de lo que era, eco lejano como los ladridos de los perros que se escuchaban  en uno de los jardines del rey antes de que este decidiera aniquilarlos como castigo a su propia naturaleza animal. Y es que el rey está acostumbrado a exterminar aquello con lo que ha sido feliz. No soporta la alegría sincera, la desconoce, la niega; en el fondo odia a su bufón porque lo ha querido. Porque sabe que puede quererlo mucho; este ha sido su cómplice por tantos años que cualquier pretexto servirá para alejarlo del camino ganado hacia su corazón.

Querer a un bufón sería humillarse a sí mismo, sería rebajarse al sitio imaginario de las estructuras sociales que desde siempre estorban los afectos. El rey ha descubierto un error en la vida del bufón, lo acusa, lo maltrata hasta que este, hastiado de la vida en el palacio lo confronta, lo hace entender con unas cuantas palabras que “sus fealdades valen exactamente lo mismo”, que ambos son personas y que ambos se han querido por la fuerza de los años compartidos. Antes de intentar mirar al otro con compasión, el rey lo minimiza hasta que los espectadores  perdemos de vista el cuerpo deforme y la sonrisa fingida de un bufón cansado de humillarse para agradar, de hacer malabares para llamar la atención de quien no merecería una palabra suya en otras circunstancias, en un panorama más justo ajeno a la vida de palacio.

“Escorial” evoca los espíritus del llanto, la risa, el amor, la soledad, la locura y el poder. Los cuerpos de Castillo y Sosa materializan las pasiones que corrompen la vida que debería sentirse a plenitud. Celebramos la brevedad de esta crítica, y es que de una excelente obra no podemos decir tanto. Que sobren entonces los aplausos.

FirmaZavel

Críticas

La Dalia Negra. El naciente fenómeno del cine-teatro en México

por Zavel Castro 27 septiembre, 2015

ladalianegra

La primera vez que vi una puesta teatral que incrustaba para su construcción a los lenguajes del cómic y de la cinematografía fue en la cuatrigesimasegunda edición del Festival Internacional Cervantino en la Ciudad de Guanajuato. Se trataba de “Historia de Amor” de la compañía chilena Teatro Cinema, dirigida por Juan Carlos Zagal. Digo esto con el único afán de desmentir la absoluta innovación supuesta de “La Dalia Negra” en el formato de cine-teatro, es decir que no ha sido la primera en Latinoamérica, sino en México. Esto de suyo significa un avance específico en la cultura nacional que cada vez con mayor determinación acepta la inclusión de nuevos formatos que amplían –ojo, no sustituyen- la oferta teatral y las capacidades creativas de los teatristas, así como retan la comprensión de los teatrólogos que tendrán que comprender este naciente fenómeno.

Naturalmente la primera vez que uno se enfrenta a la espectacularidad estética de las imágenes proyectadas en pantalla, que ciertamente funcionan como absolutos sustitutos de todo tipo de escenografía y ornamento, así como a la precisión coreográfica de los actores que no responden tanto a un estímulo vital de un compañero en acción sino a movimientos específicos para adaptarse a los inflexibles cuadros que precisan de la correcta ejecución de sus movimientos para significar. Es decir, si el actor se equivoca en dar un paso, dándolo un segundo antes o después u olvida en que sitio debe hacer determinada cosa, corre el riesgo de echar a perder el cuadro en el que participa como figura de un cómic en movimiento. Dicho lo cual, es evidente que este tipo de teatro-cine es extremadamente complejo y precisa de un alto grado de concentración y técnica.

Más allá de los requisitos técnicos para su excelente ejecución, esta nueva forma teatral resulta paradigmática y se ha convertido en un objeto muy interesante de estudio ya que acusa la misma intención que la que tuvo la ópera en sus inicios. Como se sabe, Richard Wagner concebía la opera como el <<arte total>>, un crisol que contenía diversas manifestaciones artísticas en un todo consecuente estableciendo con su coherencia un nuevo lenguaje universal y necesario para la época. Evidentemente los tiempos cambian y así lo hace también el teatro. Esto no quiere decir que las nuevas formas deben sustituir al teatro clásico, tal como ha sugerido hace apenas algunos días, Fernanda del Monte, en su texto “¿Qué hay después del teatro posdramático?” En él, del Monte ha sugerido una especie de estancamiento en la escena mexicana, señalando una inmovilidad de los teatristas que, según dice, no renuncian a las formas clásicas del teatro, conformándose con repetir un modelo punto menos que obsoleto.[1]

Creemos que “La Dalia Negra”  indica exactamente lo contrario a lo expuesto por del Monte respecto al estancamiento. «La Dalia…» producida por Jorge Ortiz de Pinedo Producciones, se sirve de la espectacularidad multimedia para ofrecer a los espectadores un producto que innova las formas teatrales conocidas hasta entonces en el país. El montaje es además mediador entre la eterna discusión entre la calidad de dos formatos otrora encontrados uno contra el otro, como si se tratara de una competencia irresoluble. “La Dalia…” concilia al cine con el teatro, humaniza la tecnología para conseguir un acercamiento eficaz a un público que cada vez busca más un entretenimiento de calidad, un teatro comercial artístico al que no se le puede reprochar falla alguna en tanto que es impecable con sus postulados.

“La Dalia Negra” historia escrita por John Ritchman, se basa en la historia real del asesinato de Elizabeth Short, hecho que conmocionó a Hollywood por la brutalidad de la muerte de la bella joven de veintitantos años aspirante a actriz, cuyo cuerpo fue encontrado descuartizado a orillas del parque Leimbert sin que la policía lograse dar nunca con el culpable. Durante el transcurso de la investigación sobre el asesinato, diversos nombres son propuestos como culpables, el padre de la chica, la mejor amiga, el exnovio frustrado, el amante, el pretendiente, etcétera. Será el público quien con algunas pistas acaso logre dar con el asesino.

La puesta obedece la fórmula de un thriller policiaco, y como dijimos en ningún momento desobedece los parámetros autoimpuestos por la lógica del montaje que no promete increíbles actuaciones (aunque destacamos con creces la de Juan Ríos) ni un conflicto o texto trascendente, sino simplemente una nueva experiencia teatral, un teatro que parece cine, un teatro de calidad que resulta entretenido y que se sirve de recursos novedosos (la pantalla, la estética de cómic, una excelente ambientación desde el vestuario, la musicalización y la voz) para mantener al espectador al filo de la pantalla. Como crítico, como espectador y como ser humano hay que saber medir las cosas con una justa medida, no pedir más de lo que se nos ofrece. La Dalia es una magna producción espectacular que recomendamos precisamente por la vistosidad de sus recursos escénicos, por la tensión que provoca, por su capacidad para mantener en suspenso durante una hora al público, por su innegable poder de convocatoria, e insistimos por su impecabilidad. Vale la pena vivir esta experiencia y descubrir junto con una exclamación incrédula al asesino de Elizabeth Short mientas se piensa en las infinitas posibilidades de un teatro que se adapta al presente sin renegar del futuro.

Notas

[1] Fernanda del Monte, ¿Qué hay después del teatro posdramático?

http://www.tierraadentro.conaculta.gob.mx/de-teatro-y-cosas-peores/que-hay-despues-del-teatro-posdramatico/ consultado por última vez el 27 de septiembre 2015. Esperamos tener la oportunidad de discutir con mayor amplitud este punto en reflexiones futuras.

FirmaZavel

Críticas

Animalia. Ciencia en acción: evolución e involución de las especies

por Zavel Castro 27 septiembre, 2015

animalia1

Fotografías por Daniel Primo

Una vez más me encuentro como espectador lamentando la brevedad de las temporadas teatrales en la mayoría de los recintos de la ciudad de México, y es que pareciera que la política cultural del país obliga a los espacios a apresurar la rotación de los espectáculos que se presumen forman parte de una vasta oferta cultural que exige exhibición y promoción inmediata. Una de las consecuencias más acusadas de esta brevedad es que el público tiene que apresurarse a acudir a los convivios escénicos o de lo contrario se los pierde o se ve forzado a perseguir el evento, a descubrir en qué recinto se presentará próximamente.

Una vez hecho este lamento, que pretendemos profundizar en un pensamiento y texto próximo, podemos hablar con mayor comodidad sobre una obra a la que le queda tan solo un fin de semana y que merecería por mucho una prolongación por su frescura, calidad e importancia. Estamos hablando de “Animalia”, obra escrita y dirigida por Diego Álvarez Robledo, que, insistimos, se ha ganado el derecho a la reproducción por la relevancia de los elementos que componen este “dispositivo escénico” concebido con un gran sentido del humor que contagia de vitalidad a los espectadores.

Principalmente tenemos que atender al mensaje de la puesta que funciona como su eje toral: una crítica a las consecuencias de la evolución de las especies, de la superioridad del ser humano en esta jerarquización que, encumbrado con el apoyo definitivo del sistema capitalista se definió a sí mismo como criatura dominante absoluta y cuyo abuso de poder consiguió no solo la sumisión del resto de los animales, sino la amenaza de su destrucción definitiva y el agotamiento de los recursos que posibilitarían su supervivencia.

La relevancia de la reflexión es innegable, así como la sorprendente forma en que se presenta al público, forma que la actualiza y la inserta de manera definitiva a nuestro presente. Si tomamos en cuenta que el discurso ecologista y contrario al sistema capitalista y posteriormente al neoliberalismo, tal como lo conocemos, data de las décadas de los sesenta-setenta, sabremos reconocer y agradecer que se haya encontrado una fórmula de representación que lo resignifica y lo fortalece. Por primera vez en mucho tiempo, este discurso no será expuesto a manera de reproche, sino como una simple exposición justa y bien argumentada, aún cuando la toma de postura sea evidente no se recurre a la exageración ni a la victimización. Se apoya en cambio una estética grunge que recrudece el montaje y lo acerca a nuestra realidad inmediata. El discurso se urbaniza e impacta.

Álvarez Robledo ha decidido desvincular su teatro (en este montaje) del imperio de la palabra, utilizando como medio de expresión únicamente sonidos y (sobre todo) acciones. De tal suerte, que no tendremos personajes en escena sino criaturas en transformación constante interpretadas por cinco actores jóvenes de energía desbordante, todos dignas promesas del teatro físico cuya sola presencia es capaz de mantener alerta la atención del espectador quien no podrá quitarles la mirada de encima en espera de lo que pueda suceder en escena.

Frente a nuestros ojos Gerardo del Razo, Isaí Flores, Francisco Pita, Roldán Ramírez y Cut López Torres (este último, fuego incandescente, enciende las butacas con la energía de un rap que señala la pesadumbre que debería provocarnos las masacres del reino animal) son peces, bestias, caballos, científicos que experimentan en escena y seres humanos enceguecidos por el poder y la violencia, provocan guerra y con ello advierten su próxima e inevitable destrucción.

Sin duda alguna, Animalia es un montaje superior pensado especialmente para los jóvenes. No queda más que pedirte que no te la pierdas este último fin de semana.

Para más informes sobre el último fin de semana de Animalia, visita: http://www.foroelbicho.com/#!teatro/zoom/cjvo/image_1w4m

FirmaZavel

Críticas

¿Danzar o morir? Apoteosis multidisciplinar de las heridas abiertas

por Zavel Castro 6 septiembre, 2015

IMG_9764-2Fotografía por Thito Gutierrez

La respuesta a la interrogante que intitula Ofrenda escénica de Fer Zam, director de la compañía “Jhú Art-Lab”, supone una toma de postura frente a la vida: la movilidad o la quietud tanto mental, corporal como espiritual, van adheridas necesariamente a una concepción del mundo que determina el devenir individual. En todo caso, existen momentos donde nos vemos obligados a tomar partido por una filosofía que justifique nuestros pasos.

Esta toma de postura se muestra en la Ofrenda escénica a partir del butoh, corriente conocida como el teatro de los muertos y en la cual se enfatizan temáticas como el abandono, la muerte o la desaparición, es decir, expresiones que se alejan del reproche del carácter efímero de la vida para acercarse más bien a la aceptación de “algo” que no puede ser aprehendido y algunos refieren como lo divino. Esta misma condición es la que obliga a reforzar la humildad del espectador-crítico, quien necesariamente asume que no todo puede ser explicado, que, en materia de arte, siempre habrá algo que se nos escapa.

Sobre esta misma línea, los miembros de Jhu Art-Lab ofrecen una obra coreográfica a manera de homenaje a la mirada de aquellos que están ausentes, para esos seres queridos que han fallecido hace tiempo y no pueden ser plenamente aprehendidos, volviéndose figuras metafóricas, en tanto que representan a todos los desaparecidos en pie de lucha; y, a su vez, entidades presentes en tanto que hay cuerpos poéticos expectantes que participan del convivio de la danza-teatro.

La ofrenda ha sido concebida para homenajear a los caídos en batalla, desde los heridos de muerte en la explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, hasta nuestros seres cercanos y queridos que abandonaron y abandonarán pronto este mundo. Este montaje sirve para recordarlos de la mejor manera posible, de la entraña a la escena sin intermediarios incómodos. Que todo sea dicho con honestidad. Que la obra sea un todo coherente, un universo creado con certeza para que voz, movimiento y espacio se pertenezcan y se entrelacen en tres cuerpos distintos.

En entrevista, Zam ha esclarecido la definición de su trabajo como “ofrenda”, explicando que más allá de concentrarse en la espectacularidad del montajes (que sin embargo posee), ha sido concebida a manera de agradecimiento a los ojos del espectador; en éste recae la responsabilidad de significar la escena, de darle sentido, comprenderla y, en algunos casos, incluso explicarla.

El montaje narra distintos episodios de la vida de un hombre que se ha erigido como protagonista sin proponérselo, un personaje que ha abandonado el anonimato para sufrir poco a poco ante nuestros ojos, cada vez con mayor intensidad, con menor vergüenza, sin pudor alguno, trastocando los limites invisibles de la emotividad socialmente aceptada.

Danzar o morir. Dejarse ir hacia ningún lugar y hacia todas partes al unísono como las linyeras, los gitanos, los niños, los locos, los méndigos, los que han sufrido tanto ya que el único camino es seguir hacia adelante. Las almas libres, aquellas que andan siempre hacia el monte como los cimarrones: sin estribos, sin culpas, sin cargas; sin arrepentimientos, sin reproches. Sin temor de obedecer el corazón a cada instante. Los cínicos, los hedonistas, los budistas zen; los que ríen y lloran con la misma intensidad, disfrutando el placer y el dolor de la misma forma porque hace tiempo han entendido que uno no existe sin el otro. Ondular como hacen las olas y la voz que en canto llega hasta lo más profundo o permanecer en el mismo sitio esperando que pase cualquier cosa, soñando siempre con lo extraordinario, temiendo que algún día suceda. Encarar la vida o confrontarla. Aceptarla o esconderse.

La reflexión, contenida sin disimulo en este montaje, potencia la estética de la escena: personajes monstruosos, fantásticos y harapientos transitarán la escena para hacerse temer consiguiendo así la compasión. La escenografía se acerca a la destrucción, al imaginario occidental del infierno según la perspectiva del Medioevo, visión que corresponde a una sensación de orfandad y desolación, aunque sin llegar a la depresión definitiva.

Maquillaje, vestuario, escenografía, a cargo de Miguel Sánchez Lagrieta, así como el cuerpo mismo de aquel que se ofrenda ante nosotros, en este caso, Zam y Macuilxochitl Ponce Boone, quien transita el escenario con lentitud y con una voz bella, lejana y oscura. Los creadores combinan de manera orgánica lo magnífico y lo grotesco -con una naturalidad que solo consiguen quienes hacen las cosas de corazón, sin mayores ambiciones que obedecer al instinto, ajenos a cualquier tipo de presunción-, categorías estéticas que, como se sabe, se piensan excluyentes pero en realidad seducen sus fronteras de manera permanente.

El montaje consigue un gótico exotismo, situado en un más allá que nos es difícil reconocer aunque miremos fascinados. Los espectadores contemplan la danza sin comprender desde la mente, excluimos la racionalidad para introducirnos en el mundo onírico y desgarrador de alguien más hasta el punto en que tampoco nos es posible distinguir quién sueña y quién mira.

Celebramos la representación digna del butoh, la celebración de la vida en aceptación de la muerte, erotismo mortuorio, alucinante, la provocación de la mirada atónita, el rechazo a la negación del dolor. La preocupación por encontrar una respuesta ante la interrogante con la intención de saber quiénes somos. Filosofía del verbo, hacer y decir al mismo tiempo. ¿Danzar o morir?

FirmaZavel

Críticas

Bisontes. Envidiar la felicidad de las personas «normales»

por Zavel Castro 14 agosto, 2015

11868828_10207568384877426_208546166_nFotografías por Darío Castro

El espectador debe estar dispuesto a experimentar una transición en su interior en caso de que quiera ir a ver esta puesta en escena, sirva también la advertencia como recomendación a este montaje que consigue con creces el objetivo más preciado del teatro: capturar la atención del espectador y mantenerla hasta que éste haya saciado sus ojos, mente y espíritu con un alimento que trasciende la materialidad. El espectador de Bisontes indagará en su consciencia hasta pasar junto con los personajes, de la oscuridad hacia la luz.

La densidad del texto escrito por Ismael Hernández-Medina, proyecta sin lugar a dudas un interés genuino en el teatro, en la realidad nacional y sobre todo en la potencia del instinto; Hérnandez-Medina disecciona el interior de los seres humanos para mostrarnos lo peor de nosotros mismos, la peligrosidad que representa un corazón herido, la intensidad de nuestras pasiones y los equívocos que provocan. El dolor que podemos causar y padecer a costa de nuestra ignorancia. No sabemos querer y a menudo forzamos el vínculo ¿Para qué? Para lastimar, para lastimarnos, para culpar a Dios, al destino, a nuestros padres, a nuestras parejas de nuestros infortunios. Victimización, reclamo, dolor y desgracia.

Bisontes es un montaje que no necesita más que de la escenografía necesaria: apenas una mesa montada con platos que denotan la baja condición social de la familia agraria que representa y una cruz de madera que funciona en todo momento como un símbolo omnipresente; la cruz revela aquello que negamos de nosotros mismos, tal como lo hace la figura de Dios según todas las mitologías. La cruz observa en silencio a los seres monstruosos que conforman una familia que, lejos de quererse, inconscientemente sólo busca su propia destrucción.

11874041_10207568388717522_1628884576_n

La familia monstruosa se esconde en ropajes sencillos y caracteres fuertes, los miembros provenientes del norte de México -notorio en modos, acentos, corporalidad e idiosincrasia- son interpretados por un grupo de jóvenes actores: Roby Valdez, Miguel Narro –también director del montaje-, Ramiro Piñón Manini, Alejandra Ricardez y el propio Ismael Hernández-Medina. Todos ellos prometen un futuro digno sobre los escenarios[1] mexicanos. Los recién egresados de Casa Azul han asumido a tal grado sus papeles, que consiguen contar la historia de los hermanos a quien prestan su piel con una gestualidad que no deja lugar a dudas. En lugar de servirse, estas “almas enfermas” develan su interior mediante miradas, por medio de la relación corporal con el otro. Estos personajes dicen más con lo que callan.

El excelente manejo de la contención silenciosa demuestra el talento que solo consiguen unos cuantos, más aún a la edad de egreso donde todo por demostrarse se exagera, se sobreactua o se subactúa. No obstante, el elenco de Bisontes a causa de su tranquilidad –que no pasividad-, de la seguridad con la que se plantan en el escenario mantiene en vilo al espectador, al filo de su butaca; ellos actúan desde las entrañas ¿Qué es lo que ha pasado en el interior de esa familia norteña? El suspenso se acrecienta hasta que explota frente a nosotros. Hasta que el corazón de los actores, director y dramaturgo es ofrecido al espectador en pedacitos. Hasta que corre la sangre, hasta que los miembros de esta familia disfuncional al extremo ya no saben dónde esconderse, hasta que han deshecho por completo un vínculo sagrado.

En la historia se cuenta a manera de intertexto y justificación una fábula de la extinción de los bisontes, bestias pacíficas que se extinguieron de a poco, al contrario de nuestra monstruosidad que amenaza con seguir creciendo mientras las pasiones se repriman. Pero la monstruosidad no le sucede a cualquiera, le sucede “tan solo” a los “anormales”, ¿Quiénes son ellos? Bisontes contiene un señalamiento contundente, un discurso sobre la otredad que culpa y reclama a la religión las perversiones del alma. Discrimina, sí, del mismo modo que hacemos todos para creernos mejores. Y está muy bien que pase esto en el teatro, reflejo de lo que somos y de lo que pensamos ¿Para qué mentir si en el teatro se pueden gritar verdades? Y puede uno equivocarse, sí. Aprender, avanzar, lanzar convicciones explícitas que enriquezcan cualquier postura en el momento en que se asume un punto de vista.

Bisontes es pues un montaje sincero que vale la pena ver para disfrutar de teatro independiente mexicano con extrema calidad.

11853882_10207568387157483_1963829959_n

Bisontes se presenta en el Foro el Bicho (Colima 268, col. Roma Norte) / Los viernes a las 8:30, sábados a las 7:00 y domingos a las 6:30 pm.

Notas

[1] Incluso Ricardez quien en la función presenciada mantuvo una energía más baja que el resto del elenco, cuestión que arriesgó la empatía, comprensión y efecto en los espectadores.

FirmaZavel

Críticas

La de Vicente López. Un festín de violencia

por Ricardo Ruiz Lezama 13 agosto, 2015

La de Vicente López

Las fiestas familiares son eventos en los que las personas que comparten parentesco se reúnen para tratar de olvidar sus diferencias y generalmente representar una gran ficción: la de la familia feliz. Lamentablemente no siempre puede llevarse a buen término esta simulación y algún rencor del pasado sale a flote para finalizar la velada con alguna disputa que hará que la familia deje de hablarse hasta el siguiente año (a veces dos, cinco, veinte o toda la vida). Con una reunión así inicia La de Vicente López, obra escrita y dirigida por Julio Chávez.

Es la noche de año nuevo y en un ambiente de aparente calma se respira la tranquilidad incómoda y las tensiones ocultas que se irán desatando poco a poco durante el transcurso de la velada. Los personajes que participarán del festín de violencia al que los espectadores fuimos convidados son: una madre, una hija con dinero, la hermana y su hijo, un uruguayo y un pintor.

Intolerancia y violencia son los motores que conducen a estos personajes a perder la compostura y arremeter unos contra otros. A simple vista parecería una obra que retrata casi cualquier fiesta familiar que termina mal, de esas que la mayoría hemos vivido. Pero no, esto sólo es la máscara para mostrarnos algo más impactante: a nosotros mismos en nuestra incapacidad por conmovernos por el otro, por comprenderlo o intentarlo siquiera.

La intolerancia encarnada principalmente por el personaje que interpreta Luz Palazón, la tía de Vicente López, no es otra cosa que el reflejo de todo lo que los espectadores somos, incluso sin darnos cuenta: clasistas, xenófobos, discriminatorios. Está obra es una cubetada de agua fría para el público que nos descubrimos expuestos en nuestra propia intolerancia.

No hay víctimas ni victimarios, hay incomprensión, actuar por aprendizaje o desconocimiento, por crueldad naturalizada. Las actuaciones comprometidas y equilibradas de todo el elenco (Santiago Caamaño, Paco Gorriz, Hernán Húbeli, Luz Palazón, Mercedes Quinteros, Elvira Villarino) nos conducen a observar una realidad compleja y sólo complaciente como objeto artístico, pues desde que inicia la función hasta que termina somos deleitados por el gran trabajo que es este montaje en todos sus sentidos: dirección, texto, actuación, escenografía.

Sin duda una obra que vale la pena ver no sólo por lo bien lograda de la puesta sino porque al no haber víctimas ni caricaturización, sino actores llevando a fondo cada existencia se produce teatro como espejo del hombre. Lo cual nos abre la posibilidad de cuestionarnos más sobre nosotros mismos y el origen del conflicto entre los seres humanos, ya sean hermanos, sobrinos, madres, hijos, pareja o amigos. No hay respuestas, hay impacto, sacudida y asombro.

Si quieres información sobre funciones visita: http://www.alternativateatral.com/obra7906-la-de-vicente-lopez

Críticas

Vigilia de noche. Las obsesiones de Daniel Veronese

por Ricardo Ruiz Lezama 28 julio, 2015

Vigilia de noche

Una de las obsesiones recurrentes de Daniel Veronese en los últimos montajes que hemos visto de él (El crédito, Bajo Terapia, ¿Quién teme a Virginia Wolf? -ésta en su versión mexicana- y Los corderos -en su versión mexicana y argentina-) es la corrupción de las relaciones interpersonales. Veronese pone en escena personajes que se relacionan enferma y corrosivamente, que se necesitan para hacerse daño a partir de una idea perversa del amor como sufrimiento o como imposibilidad de ser dichoso.

Vigilia de noche de Lars Norén se destaca por llevar esta premisa hasta el extremo, dando como resultado una obra de humor negro, en la que los personajes sufren profundamente pero los espectadores reímos. Pero es quizá el humor la forma de hacernos soportable la tragedia por la que pasan aquellos seres angustiados y sin rumbo.

En la obra fue el funeral de la madre de dos hermanos que nunca conviven y que ahora lo harán después de años de no tener contacto. Entre ellos y sus dos esposas saldrán a la luz secretos sufrimientos que no los dejarán tranquilos y de los que no hallarán descanso ni salida.

Algo muy interesante de este montaje es que las actuaciones, pese a ser profundamente verdaderas, no generan empatía con los espectadores en un nivel emotivo, sino en un nivel de reconocimiento que se refleja en las constantes risas. Esto es un elemento destacable porque crea un distanciamiento con el dolor de los personajes permitiendo entender las motivaciones y errores en las que incurren. Toda esa lucidez produce la posibilidad de hacer una reflexión sobre las relaciones humanas que difícilmente una obra que nos condujera por la compasión nos permitiría, pues en Vigilia de noche no hay buenos ni malos; podemos entender a cada personaje, sin estar de parte de ninguno.

Las actuaciones de Mara Bestelli, Pilar Gamboa, Walter Jakob y Luis Machín están muy comprometidas con estos personajes complejos que podrían ser fácilmente banalizados. Sin duda nos regalan interpretaciones muy virtuosas con algunos momentos de genialidad. Guiados por un Veronese que está en su mejor forma y que pareciera que ya sabe qué hacer y cómo hacerlo para mantener interesados a los espectadores mediante un manejo  claro y preciso de la dirección, y con un texto que no deja de sorprender a cada momento, Vigilia de noche nos muestra que las obsesiones de Veronese son temas inacabables y que siempre tienen algo para decirnos.

Para más información sobre funciones o venta de boletos, visita: http://www.alternativateatral.com/obra36824-vigilia-de-noche

Críticas

Cinco obras imperdibles de la cartelera porteña

por Ricardo Ruiz Lezama 19 julio, 2015

Hay obras de teatro de las que se puede decir poco porque generan una experiencia trascendente y por consecuencia inefable. Puede uno desvivirse en elogios o hacer sesudos análisis pero al final siempre quedará la sensación de que algo faltó por decir. Lo único que uno puede hacer con estas obras es verlas una y otra vez, pero sobre todo recomendarlas. A continuación cinco obras que te aconsejamos no dejes pasar:

Terrenal. Pequeño misterio ácrata

Ya escribimos antes unas palabras sobre este montaje escrito y dirigido por Mauricio Kartun. Si no has leído lo que escribimos sobre Terrenal, te dejamos el link. No tenemos nada que agregar, simplemente que cada vez que la vemos de nuevo o la recordamos nos gusta más.

terrenal 3

Para más informes sobre funciones visita:

 http://www.alternativateatral.com/obra32723-terrenal

Mi hijo solo camina un poco más lento

Sin duda uno de los fenómenos actuales del teatro independiente. Un maravilloso ejemplo de cuando el teatro pierde su carácter efímero al volverse una experiencia ritual. ¿De qué es ritual el teatro? Esta puesta en escena dirigida por Guillermo Cacace nos recuerda que el teatro es, entre todas sus posibilidades, un ritual amoroso. Sin palabras.

mi hijo

Para más informes sobre funciones visita: http://www.alternativateatral.com/obra33486-mi-hijo-solo-camina-un-poco-mas-lento

SPAM

Un irreverente monólogo de Rafael Spregelburd que ya va en su tercera temporada en el Teatro El Extranjero. Si tuviéramos que definir esta obra diríamos que se trata de una comedia dramática absurda, musical y poética. Con un virtuosismo tanto de Spregelburd en la actuación como de Zypce en la musicalización en vivo, este espectáculo de dos horas de duración es una experiencia trepidante.

spam

Para más informes sobre funciones visita: http://www.elextranjeroteatro.com/plays/view/90/name:SPAM-de-Rafael-Spregelburd

El loco y la camisa

Esta obra, escrita y dirigida por Nelson Valente, es de un naturalismo imponente que da la ilusión a los espectadores que fuéramos voyeurs mirando la intimidad más descarnada de una familia. Presenciamos la miseria y el dolor de estos seres frágiles, pero también vislumbramos un rayo de luz, quizá una esperanza en la figura de un loco que tal vez es más sensato que todos los dementes que nos creemos cuerdos: la humanidad.

el-loco-y-la-camisa-alta-foto-por-mariana-fossatti

Para más informes sobre funciones visita: http://www.alternativateatral.com/obra15117-el-loco-y-la-camisa

Tercer Cuerpo y Emilia

Realmente no pudimos decidirnos entre estas dos obras de Claudio Tolcachir, así que te recomendamos las dos. Ambas se caracterizan por contar entrañablemente los fracasos de unos personajes, tanto vulnerables como enternecedores, a los que nadie les enseñó cómo se ama. Pero, ¿acaso existe alguien que sepa cómo es amar sin cometer errores?

tercer-cuerpo

Para más informes sobre funciones visita: http://www.timbre4.com/teatro/

Críticas

Rauch. Transitar los diversos y coloridos matices de la risa

por Ricardo Ruiz Lezama 4 junio, 2015

Rauch

Al salir de la función de Rauch, dirigida por Julieta Carrera y con las actuaciones de Cecile Caillon, Rosina Fraschina, Marcelo Katz y Fred Raposo, me encontré con  mucho para decir y entonces se apareció una oportunidad, estaba una mujer con una cámara para grabar lo que la gente anda diciendo. Iba a hablar pero me sentí tonto, ya que lo único que podía expresar del revoltijo de emociones que me produjo el espectáculo, era: me divertí mucho, vale la pena venir a reír. No me atreví a decir nada como si la risa fuera poca cosa, como si reír no fuera una razón suficiente en sí misma.

Eso es lo complejo del clown. Es tan sencillo que se vuelve una experiencia casi inefable. Porque cómo explicar la dicha de ver a un hombre golpearse la cabeza contra una puerta -sin sentirse un idiota-. Pareciera que sólo nos gusta contar la magnificencia de lo extraordinario y no lo maravilloso de lo simple, el asombro de las pequeñas cosas.

La trama de Rauch es simple. Hay un restaurante nuevo en el que los trabajadores y la jefa se están preparando para abrir sus puertas al público. Sólo esto necesitan para convidarnos poco más de una hora de diversión.

Pero no se trata de un simple divertimento insustancial. La risa de Rauch no es de esa que te deja vacío, al contrario, es  de ese humor inexplicable del clown que termina volviéndose sanador, que te deja pleno al salir de la función. Humor que nace de la fragilidad, del dolor, humor poético que te hace transitar los diversos y coloridos matices de la risa.

Y es aquí cuando busco respaldo en los grandes y menciono que Brecht dice en el Pequeño Organón para el Teatro que la misión del teatro fundamentalmente es divertir y busco otros argumentos por el estilo para tratar de llenar el vacío de palabras al cual nos conduce la risa, ese otro gran ritual del teatro. Porque no solo existen las tragedias y la catarsis. También el silencio como lugar sagrado ocurre con una buena comedia.

Las actuaciones de los intérpretes de Rauch denotan una gran experiencia en la técnica del clown pues la conexión que generan con los espectadores es inmediata y contundente. Saben cuándo hablar, cuándo soltar los gags, cuándo integrar al público, cuándo callar y cuál debe ser la duración de los silencios. No intuimos que busquen hacernos reír y quizá no lo buscan sino que sucede.

Para los que gustan del clown sin duda este espectáculo será un deleite, para los que no conocen mucho de este lenguaje, también (no hay que saber nada para reír). Ambos quedarán al final de la función con sólo unas cuantas palabras para decir que -ahora entiendo lo mucho que quieren decir-: me divertí mucho, vale la pena venir a reír.

Para mayor información de Rauch como funciones, venta de boletos o reservaciones, visita:  http://www.alternativateatral.com/obra34799-rauch

Newer Posts
Older Posts

TALLERES

  • Taller Virtual de Dramaturgia
  • Taller/montaje internacional de actuación en línea
  • Taller de monólogo teatral
  • Asesoría en dramaturgia
  • Cursos y talleres de dramaturgia
  • Ricardo Ruiz Lezama-Perfil y obras

Síguenos

Twitter Instagram

Entradas recientes

  • Me acuerdo. A propósito de «¿En qué estabas pensando?» Por Luis Javier Maciel Paniagua
  • Hasta encontrarte: una crítica epistolar desde la deuda a las madres buscadoras. Por Laura Cárdenas (Lalis)
  • Casi Normales. Crítica epistolar al personaje de Diana. Por Isabel Agurto.
  • Monstruos en el parque: crítica epistolar a Sergio Arrau. Por Sergio Velarde
  • Me acuerdo. A propósito de «Nosotras que nos queremos tanto» Por Sergio Velarde.

Recomendaciones

© APLAUDIR DE PIE 2021 | PATCH NETWORKS