Matar cansa. Seducción fatal entre víctima y victimario

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¿Qué ocurre en la mente de un asesino serial? Fuera de responder esto, Santiago Loza  va más allá con la dramaturgia de Matar cansa, dirigida por Martín Flores Cárdenas y actuada por Diego Gentile, pues ver la mente criminal es ya un tópico un tanto recurrente, pero mirar su alma tal como se hace en este montaje, lo diferencia del resto y lo coloca en un lugar más próximo al corazón de quien lo mira.

La obra principia a la manera de Stand-Up Comedy en donde un personaje empieza a contar una historia en un micrófono. ¿Es su historia, de alguien más, es el asesino o acaso una personalidad escindida del mismo? Son preguntas que puede uno hacerse en el transcurso, pues la identidad del personaje no se sabrá sino hasta el final.

En este sentido la dramaturgia sorprende e intriga, sembrando numerosas incógnitas y pistas mientras la obra atraviesa momentos humorísticos y poéticos como ya hemos visto en otros textos de Loza (Mau Mau o la tercera parte de la noche y La mujer puerca), lo cual coloca a Matar cansa dentro de su universo particular como autor que ya se traduce como una voz muy característica y  propia, donde el uso de la palabra está entre lo trascendente y lo terreno, mostrándonos la poesía de los seres aparentemente más mundanos.

La dirección va estrechamente ligada con la sensación misteriosa del texto por lo que el montaje se caracteriza por un juego de sombras y luces que nos permiten acercarnos sensiblemente a los recovecos más profundos del espíritu de un asesino.

La actuación es sobresaliente. La construcción del personaje posee una verosimilitud tal que la línea entre realidad y ficción es muy delgada, generando  la sensación de que lo que estamos presenciando ante nuestros ojos es una confesión descarada de alguien que no conoce de moralidad, pudiendo escuchar frases como: “La ternura infinita del que mata”, “Todos matan, hasta los niños”, “No me gusta la palabra víctima, parece que existiera gente inocente y no es así”.

Estamos frente a una confidencia impúdica de un asesino que explica tan bien sus razones que por momentos podemos entenderlo y hasta justificarlo. Pero no sólo vemos una parte del fenómeno, pues al parecer hay un destino trágico entre el asesino y la víctima en donde ambos caminan desde siempre para encontrarse un día. Esa razón misteriosa e intangible, esa seducción fatal entre víctima y victimario que culmina en una especie de coito mortal, es uno de los temas que Santiago Loza explora en esta dramaturgia que sin duda nos dará mucho qué  pensar sobre la idea de destino.

Para mayor información sobre funciones, reservas o compra de boletos de Matar cansa visita: http://elextranjeroteatro.com/plays/view/104/name:MATAR-CANSA-de-Santiago-Loza

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