El Viejo Príncipe

el viejo príncipe

“Ya no era un niño ni tampoco era demasiado viejo como para volver a pensar como un niño”.

León, “El Viejo Príncipe”.

¿Qué pasaría si El Principito, el personaje entrañable de Antoine de Saint-Exúpery, envejeciera y terminara en un asilo para ancianos? Esta es la circunstancia imaginaria a partir de la cual César Brie construye su obra “El viejo Príncipe”.

En el asilo donde está El Viejo Príncipe hay un cuarto que él llama su planeta. Ahí y en los pasillos se reencuentra con todos los personajes del ayer: el aviador, el zorro, el borracho, el rey, su rosa, los baobabs, su rosa otra vez y siempre ella,  pero el tiempo ha pasado, también para él ha pasado, es tan viejo que ha vuelto a ser un niño. ¿Qué tanto el presente empieza a repetir caras conocidas en rostros ajenos, esencias de unos en cuerpos de otros y qué tanto son, en realidad, fantasmas que vienen una y otra vez a atormentarlo?

Tomar un texto de la ternura y poesía que inviste “El Principito” es un reto casi destinado al fracaso porque ser consecuente con la magia que Saint-Exúpery plantea requiere de algo más, justo ese algo más, totalmente misterioso, que posee toda obra que consigue el milagro del fenómeno teatral. Maravillosamente este fenómeno acontece con la puesta en escena de Brie.

César Brie posiblemente es de los pocos creadores que podrían salir triunfantes con el reto de trabajar a partir de un texto que está inscrito en el corazón de tanta gente. Es probable que la mayor parte de los que asistieron a la última función que se llevó a cabo el domingo 12 de abril en El Galpón de Guevara, hayan leído alguna vez el texto de Saint-Exúpery. Su obra ya es tan icónica que me atrevo a decir que forma parte del imaginario y la mitología colectiva.

Las expectativas eran grandes, pero desde el momento en que inicia la puesta en escena, los actores nos introdujeron sorpresivamente al universo poético y lúdico de “El Principito”, pero no era “El Principito”, era “El Viejo Príncipe”. Brie logra alcanzar el tono de la novela y para los espectadores se crea la ilusión de que estamos contemplando la continuación de la vida de este personaje inolvidable.

Lo que hace posible que los tres actores de la puesta en escena creen un vínculo con nosotros hacia un mundo de representación fantástica es su trabajo magistral sobre acciones poéticas, de forma tal que sus cuerpos se convierten en símbolo y metáfora. Esto y la utilización de unos cuantos objetos casi cotidianos, pero resignificados a través de la imaginación y el juego, nos recuerdan que el teatro con muy pocos elementos puede tener alcances extraordinarios. Siempre es un placer indescriptible que los creadores  nos recuerden que lo asombroso del teatro está en su sencillez.

El Festival Brie concluye otra edición dejando pleno al público pero con ganas de más. Cuando el teatro ocurre uno siempre quiere repetir.

Aún puedes ver una última función de “El Viejo Príncipe” antes de su regreso a Italia. La función es el jueves 16 de abril a las 21:00 horas en Banfield Teatro Ensamble. Informes:  http://www.teatroensamble.com.ar/plays/view/191/name:FESTIVAL-BRIE-2015-El-viejo-principe-de-Cesar-Brie-Funciones-en-El-galpon-de-Guevara-CABA-y-BTE

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