¿Pasó de moda pensar en Dios?

Foto: Darío Castro
Foto: Darío Castro

Hace algunos días reflexionaba sobre la valoración del llamado “teatro artístico” entendido como algo superior al “teatro comercial”, como resultado publiqué “¡Ahora entiendo el sold out!”[1] un artículo que aprovechaba el éxito de la obra de teatro “Parásitos” para hablar de las cualidades poco comentadas del teatro que no oculta sus intenciones de entretener y de presentar en el escenario figuras mediáticas. Como respuesta uno de nuestros lectores (o quizá uno de nuestros haters) comentó que nuestra reflexión “estaba pasada de moda” por decirlo con buenos modales. Respondimos lo que realmente creemos: que ningún pensamiento tiene fecha de caducidad y que toda idea se presta a su revaluación, reformulación y replanteamiento ¿Qué de malo hay en pensar una y otra vez sobre lo mismo?

Afortunadamente en el mundo del teatro siempre podemos encontrar montajes que respaldan nuestra postura. Que todo pensamiento y debate puede volver a ponerse sobre la mesa tantas veces como se quiera y que esto no quiere decir que su discurso “esté pasado de moda”, es decir que haya dejado de tener pertinencia. Por ejemplo, “La última sesión de Freud”, escrita por Mark St. Germain, traducida y dirigida por José Caballero e interpretada por don Luis de Tavira en el papel de Sigmund Freud (razón por la que muchos espectadores fuimos a verla) y Álvaro Guerrero en el papel de C. S. Lewis, trata de la confrontación y del cuestionamiento constante de las teorías del psicoanalista vienés, especialmente de su interpretación sobre la figura de Dios.

Contrario a lo que pudiera pensarse, para el tipo de espectadores que asisten al Teatro López Tarso en San Ángel tanto como para los millenials que se declaran ateos casi desde su nacimiento (porque es lo cool y lo in) el tema de la divinidad absoluta sigue dando pie a discusiones acaloradas. Quizá porque lo que importa no es desentrañar el misterio de si existe o no un dios que rige y observa nuestras acciones para juzgarlas, recompensar nuestros buenos actos en el paraíso y reprende nuestros pecados con el fuego del infierno, sino ganar la batalla verbal frente a nuestro contrincante.

O quizá porque en una sociedad como la nuestra, impregnada de manifestaciones de fe y religiosidad en la cultura popular aún desvinculadas de su verdadero significado, aún importa pensar en este tema, ya lo hacía David Gaitán de la mano de Martín Acosta en “Dios o no ser”[2], obra en la que exponía su obsesión por “la idea de Dios” como el punto clave para el ordenamiento social, concepto que, de abandonarse por completo, cambiaría el funcionamiento del mundo que habitamos de manera definitiva.

Foto: Darío Castro

Foto: Darío Castro

Las posturas irreconciliables sobre este mismo tema (que no deja de ser un debate intelectual de altos vuelo) son encarnados pos Tavira  -que pone mucho cuidado en las inflexiones de voz para transmitir con exactitud las emociones de su personaje- y por Guerrero, cuya conversación en escena, ofrece dos visiones del mundo que empatan con cualquier espectador. El montaje confronta las ideas sin inclinarse de manera explícita y contundente por alguna de ellas, con lo que al final es uno mismo quien decide libremente tras pensar con detenimiento los argumentos que supuestamente nos ofrece el padre del psicoanálisis y el literato apologista cristiano.

Entre la creencia y el rechazo (la dialéctica del mundo) esta obra vuelve a lanzar algunas preguntas esenciales para la existencia del hombre y de la civilización. Y la duda es la sustancia misma del razonamiento del que no nos cansaremos nunca. Concluyo entonces que la reflexión es inagotable. Que pensamiento genera pensamiento en eterna transformación. Aplaudan o no de pie a estas teatralidades que aprovechan el foco de atención para teorizar sobre conflictos irresolubles. Le guste o no les guste a nuestros haters: pensar en Dios (y en casi cualquier cosa) no pasará nunca de moda.

 

Zavel

 

[1] ¡Ahora entiendo el sold out!” en: http://aplaudirdepie.com/ahora-entiendo-el-sold-out/

[2] “Dios o no ser. Gaitán, ensayista”: http://aplaudirdepie.com/dios-o-no-ser-gaitan-ensayista/

2 Comments

  • Me parece que dedicarle un texto a un comentario como ese de las modas es sobrerreaccionar. Hablar de la Última sesión de Freud solo de soslayo, para ejemplificar que hay discusiones siempre presentes, me parece –otra vez– un desperdicio. Y de Parásitos, pues sí, las actuaciones son buenas sobre todo en ese pasaje donde se interpretan varios personajes, pero en sí misma la obra es de una moralina inocultable. Y creo que en eso radica la diferencia entre un tipo de teatro y otro: en el enfoque simplista o problematizador de los temas. Saludos

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