La pasión según Tito. Carcajadas en el funeral de Jesucristo.

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A sus diecinueve años de presentaciones intermitentes, este espectáculo es una muestra de madurez escénica que se traduce en el dominio total del género de cabaret en México. Escrita, dirigida e interpretada por Tito Vasconcelos, acompañada por Luis Esteban Galicia, “La pasión según Tito” es una muestra precisa de teatro de primer nivel que sobretodo respeta la esencia original del rito: el entretenimiento –en su versión aleccionadora sin por ello ser catedrática o impositiva.

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Tito Vasconcelos disfrazado de María Félix, a su vez caracterizada de María Magdalena, presenta la puesta ante los ojos entusiasmados de los espectadores, quienes de inmediato conectan con su simpatía. Y es que si algo podemos decir de la mayoría de los representantes de cabaret en nuestro país (como lo es La Nave de las Locas, la compañía del propio Tito) coinciden en ser poseedores de un carisma que resplandece sobre las tablas.

La puesta, dice María Félix/María Magdalena fue escrita con la intención de reinterpretar “Misterio Bufo” de Darío Fo Contextualiza un poco más sobre qué es “Misterio Bufo”. El resultado de la reinterpretación es una crítica “no a la religión, sino a su club de fans”, aquellos que malinterpretando las escrituras y han creado una doctrina sostenida en conceptos misóginos, de los cuales la sociedad ha hecho uso para maltratar y excluir principalmente a las mujeres y a los homosexuales.

El desarrollo temático de la obra (la exposición de los distintos discursos ¿cuáles?) acompaña a los personajes en su visita al funeral de Jesucristo, quienes pretextando la narración de sus últimos días (“La Pasión” ¿por qué con comillas? y crucifixión), reflexionan sobre la realidad nacional. La crítica a las consecuencias al fanatismo religioso se funde con un señalamiento constante a los defectos enraizados de los mexicanos, defectos que ninguno de nosotros negaríamos, de ahí que las carcajadas por parte del público son interminables: sólo podemos reírnos de lo que reconocemos.

Asentimos sonrientes a las palabras de la Virgen de Guadalupe (Luis Esteban Galicia), quien monologa acerca de la falta de respeto a la figura de la madre reconocible en nuestras altisonantes expresiones cotidianas, así como ante el discurso de una “típica señora de clase media-baja” (Vasconcelos), que guiada por la necesidad acepta todos los obsequios que le ofrecen los distintos partidos políticos por apoyar sus marchas y manifestaciones y que doliente cuenta pasajes bíblicos en los que supuestamente ella vio manifestarse la santidad de Jesús: milagros como la resurrección de Lázaro (Galicia) quien vuelve a la vida para defender los derechos de la comunidad homosexual (respeto, matrimonio y adopción); o la conversión del agua en vino en las boda de Caná, con lo que se niega el estigma a las bebidas alcohólicas.

Los discursos de los personajes reniegan de los prejuicios que la Iglesia Católica ha insertado en la mentalidad mexicana, lo cual le otorga a “La Pasión según Tito” una cualidad de frescura inagotable. La puesta, se renueva incesantemente dependiendo de los acontecimientos del país, lo cual justificó la mención en esta temporada (en el convivio que presenciamos) de los cuarenta y tres estudiantes desparecidos en Ayotzinapa, y el candor perceptible por las elecciones delegacionales.

En todo sentido este montaje tiene un perfecto timing, de tal suerte que aplaudimos la inserción de las temáticas actuales en el texto original escrito por Tito, tanto como las brillantes interacciones con el público, que, si bien va dispuesto a dejarse llevar por la ficción lúdica propia del cabaret, podría incomodarse por las interpelaciones directas de los personajes. Al contrario, pareciera que cada uno de los asistentes espera su turno para participar y que se siente contento cuando llega la hora. Ya sea contestando alguna pregunta: “¿Eres católico?”, ¿Por quién vas a votar?” “¿Qué quiere decir cuando gritan me tienes hasta la madre?”, o acompañando con palmas y voz las letras de las canciones de conocimiento popular que enlazan o concluyen los monólogos.

Sin mayores recursos que una tela de fondo en la cual se ha pintado una tumba fastuosa, los vestuarios de los personajes confeccionados en atención a la practicidad y verosimilitud más que al lucimiento estético, dos telas que representan el manto sagrado, la sábana de Jesús, así como un acompañamiento en vivo con música de piano; “La Pasión según Tito” es una increíble lección para la comunidad artística en cuanto a experiencia escénica y para nosotros los espectadores significa un momento de lozana alegría. Recomendable sobre todo y sin duda por su entretenimiento profundo basado en la comicidad representada de manera excepcional.

¡Larga vida al Youkali Cabaret!

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