“Hazme un hijo” Lecciones para una adolescencia responsable

poeticas 2

La hostilidad del público adolescente es comprensible si se repara en que la mayoría de los discursos dirigidos hacia este sector de la población provienen figuras de autoridad que pretenden aleccionarlos sobre los errores que están a punto de cometer a causa de su inmadurez. Juzgarlos antes de intentar comprenderlos es el error más común en una sociedad acostumbrada al autoritarismo, a ver en la figura del padre y la madre a sujetos que se hacen temer primero y respetar después. Afortunadamente, una de las características del teatro es el rechazo a las convenciones; el teatro puede situarse siempre en otro lugar; en vez de elegir el pedestal para mirarlos hacia abajo, se coloca exactamente a su altura de los demás.

El teatro para adolescentes y jóvenes, cuando está creado exclusivamente para ellos, procura situarse a la par de sus espectadores para generar empatía y crear consciencia a partir de la libertad. Sobre esto, resulta conveniente tomar como referencia Hazme un hijo, escrita por Enrique Olmos de Ita y dirigida por Fausto Ramírez en el marco del Festival de Poéticas Jóvenes celebrado en Pachuca, Hidalgo del 22 de febrero al 5 de marzo de 2016.

La obra de Olmos de Ita fue para nosotros una grata sorpresa, en tanto que descubrimos en ella un eficaz ejercicio didáctico, realizado con una intención clara (incluso bastante noble) y con un resultado inmejorable a nivel interno. Es decir, la obra creó un mundo escénico y contagió a los espectadores del sentimiento -que en todo momento se mantuvieron involucrados con los personajes- y con el conflicto por el que atravesaban: el embarazo de una adolescente. La historia se cuenta de una manera poco convencional, contando tanto la trama principal (el conflicto que supone el embarazo de una chica de secundaria) como todo aquello que percibe el perro el su vida cotidiana.

Los personajes de la chica adolescente y su hermana (Maetzin Vázquez y Viridiana Gómez La Piña, respectivamente) protagonizan la obra junto con uno de los personajes más encantadores de la escena mexicana en los últimos tiempos: “Patán” el perro de la familia (interpretado por Alejandro Rodríguez).

4 Hazme un hijo 09

Estos actores, miembros de la compañía “A la Deriva Teatro” (junto con otros que aparecen solo en pantalla en breves interrupciones a la trama principal) son personajes fantásticos que hacen la obra irresistiblemente cómica, sin restar por ello la importancia del tema: el condón.

En la trama, todos los indicios parecen confirmar la noticia: el preservativo que supuestamente se rompe y da lugar al embarazo, la prueba de embarazo, el perro de peluche “abusado sexualmente” por Patán, los padres de las chicas, “Lautaro” el novio adolescente de la chica embarazada y ¡El pene de Lautaro! (como personaje independiente)… Todo aparece para completar y cuestionar las versiones de la historia de cada uno de ellos. Todos estos elementos convidan a los espectadores a decidir junto con ellos si la chica embarazada debe continuar o interrumpir la gestación.

4 Hazme un hijo 13

Analizar la respuesta del público a la cuestión ¿Qué sería lo mejor para ella? convierte esta puesta en un objeto de estudio sumamente interesante para el investigador de teatro, en tanto que podría arrojar información fundamental para el análisis del contexto.  A nivel de espectadores, resulta una experiencia grata que hace necesario el reconocimiento del nivel de los intérpretes, quienes mantienen una energía altísima todo el tiempo sin parecer agotados al final de la función, e incluso se toman un tiempo para platicar con el público sobre la decisión que pudieron haber tomado.

Es necesario reconocer también en Olmos de Ita y Ramírez la comprensión total del público para el cual se concibió el montaje. Podríamos decir que se trata de una obra hecha a la medida de la juventud, cuestión poco sencilla y en excesivamente bien librada. El mensaje es claro. Hay que tomar la propia sexualidad de manera responsable y disfrutar del placer sin comprometer en ello el futuro. Este es pues un mensaje amistoso y esperanzador. El cierre de la puesta es bellísimo, el final abierto que asegura que todo estará bien a pesar de nuestras decisiones. Se excluye la culpa y se celebra la vida. Qué magnífica lección.

 

FirmaZavel

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *