Escurrimiento y anticoagulantes. Metadramaturgia e interpretación de un texto incandescente

Escurrimiento

Cada vez con mayor frecuencia, lectores, cinéfilos y televidentes se enfrentan a las metaficciones, nuevas versiones de cualquier historia conocida vista desde una perspectiva distinta a la que se tenía hasta entonces. Es así que el Nuevo Testamento puede ser interpretado con ironía por Norman Mailer quien narra los pasajes bíblicos tomando como voz principal a Jesus mismo en El Evangelio según el hijo, “Lolita” de Vlaimir Nabokov puede ser contada desde la nínfula y no desde el temible profesor Humbert Humbert, como en El Diario de Lo de Pía Pera, y miles de ejemplos relevantes que tendríamos a bien intentar enlistar bajo un riesgo que no queremos correr en esta critica (aburrir al lector).

El fenómeno de la metaliteratura deviene en metadramaturgia en “Escurrimiento y anticoagulantes” obra escrita por David Gaitán y dirigida por Daniel Constantini. Este montaje toma como punto de partida la deliciosa novela “Crimen y Castigo” de Dostoievsky, concentrándose en los pensamiento y sensaciones que cruzaron por la mente del protagonista, Raskolnikov, interpretado por el joven talento Fernando Sakanassi[1], después de haber cometido el delito que lo llevaría hasta la cordura salvaje, es decir, aquella que asumiendo las consecuencias del arrebato de estulticia, consigue tranquilizarse a sí misma mediante el perdón, reflexión y sosiego.

Raskolnikov es aquí la figura de la calma después de la tormenta, un punto intermedio entre la furia y la pasividad, un ente que se debate aún entre el sentimiento de culpa o el cinismo. Fernando Sakanassi, interpreta este difícil papel cargando su gestualidad de sentimientos encontrados, su rostro brillantemente iluminado por el diseño de Verónica Sanmiguel, quien también conjuga en su arte lo macabro y lo solemne, ocupa un peso importante en esta puesta en escena.

Además de la gestualidad de Sakanassi, y el diseño de iluminación de Verónica, es necesario reparar en el texto dramático de Gaitán, quien, como sabemos, se ocupa del tema de la justicia, asumiendo una postura abierta a la comprensión, jugando al abogado del diablo para cuestionar el funcionamiento del sistema desde un teatro político alejado del panfleto. Un teatro intelectual capaz de plantear una discusión coherente mediante los diálogos de los personajes con envidiable sentido del humor. Aparentemente Gaitán comprende cualquier cuestión con equilibrio justo entre la seriedad y la risa.

Raskolnikov es acompañado en todo momento de sus pensamientos encarnados por diversos actores disfrazados como navegantes interplanetarios, aviadores futuristas o algo que no terminamos de comprender pero con los que nos queda claro una intención poco lograda de contrapunteo estético (situar dos épocas distintas en un mismo montaje con afán innovador). Cada uno de estos pensamientos es también una emoción, ambos se condensan en el monólogo final de Raskolnikov que no es otra cosa más que las conclusiones del autor del texto brillante que sostiene esta versión (un poco fría, hay que decirlo) de la obra que lo catapultaría a la cima para no dejarlo descender.

Vale la pena presenciar este convivio escénico para no perder de vista las diversas posibilidades de interpretación de una obra trascendente que demuestra la resistencia del talento a la dilución de sentido como consecuencia de la reproductibilidad.[2] Gaitán se puede interpretar de distintas maneras, pero la fuerza de su texto sobrevive con el mismo fuego con el que fue escrito hace algún tiempo. Tal y como el autor mismo ha referido “Escurrimiento y anticoagulantes” marca un antes y un después en su carrera. A partir de entonces es él, Gaitán y su brillante pensamiento los que no han dejado de escurrir.

Notas

[1] El papel de Raskolnikov también fue interpretado por Mauricio Cedeña en funciones alternas.

[2] Tomamos este término tal y como lo empleara Walter Benjamín en “La obra de arte en la época de reproductibilidad masiva”, el término hace referencia a la producción y reproducción en serie de los objetos, proceso que termina por debilitar el significado original de la pieza, la constante copia elimina la fuerza del contenido.

FirmaZavel

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *