7 golpes a un manifiesto teatral

Hace casi un mes, con amplia convocatoria de medios de comunicación se presentó el Movimiento Teatro por la Dignidad, encabezado por figuras de la escena nacional[1] y cuyo epílogo fue la presentación de un premio internacional de dramaturgia[2] (sin dotación económica), cuyo principal foco de atención es la figura de Donald Trump.

Casi inmediatamente en Monterrey, Nuevo León, un grupo de teatristas interesados en examinar, desde hace años, la relación de la escena contemporánea con su entorno, encabezados por la directora Mónica Jasso, ocuparon un espacio público y lo resignificaron de la mano de las madres de algunos desaparecidos, generando un espectáculo que se presenta una sola vez al año, echando mano de la solidaridad de artistas locales quienes dividen en siete propuestas performáticas – algunas más legibles que otras, puestas en escena necesitadas de una explicación posterior en más de una versión – a partir de anécdotas, símbolos, encuentros y gustos de algunos desaparecidos del Noreste para concluir con una emotiva reunión de madres dentro de la fuente de la plaza, restaurada por estas mujeres valientes y los propios organizadores, lugar de encuentro y punto simbólico de lucha. Ahí, con el agua de la fuente que les llegaba hasta las pantorrillas, un puñado de madres y hermanas levantaba los retratos de jóvenes cuyo paradero es desconocido ante la inacción de las autoridades, mientras un mural nos recordaba los semblantes de aquellas personas borradas del mapa, ausentes, pero aún nombrados, cuyos nombres propios retumbaron en el centro de la ciudad. Eso es 7 Golpes. Acción escénica solidaria, reunión simbólica, teatralidad al servicio de una reflexión comunitaria.

El momento final, después de una amplia muestra de talento dancístico y actoral, nos obligó al nudo en la garganta y el lagrimeo: ¿Qué hacemos con este vacío? Después de ver a las abatidas madres y hermanas de los desparecidos, ¿Qué escribes? ¿Qué teatro, qué danza, qué disertaciones son propicias?

Para esta edición, los organizadores colaboraron con FUNDENL (Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León) y el evento estuvo dedicado a sus integrantes y familiares. Javier Serna comenzó revelando la necesidad de significar ese espacio vital de la ciudad desde una perspectiva histórica, pues en ese lugar (hoy renombrada Plaza de los Desaparecidos) comenzó la fuerte actividad artística de la ciudad, en especial vinculada a la Universidad Autónoma de Nuevo León. 7 Golpes es una acción multitudinaria, receptáculo de la memoria histórica y mapa emocional fincado en la exploración sobre la realidad regional, una convocatoria inédita en la escena mexicana: Solidaridad y gestión sustantiva. Muchos jóvenes, mucha gente de ventipocos tratando de encajar el México que lee y ve en los diarios y el de su vida cotidiana en un espectáculo al aire libre, sin logos institucionales.

Hay que celebrar que entre las personalidades del teatro mexicano exista conciencia sociopolítica, en este caso sobre desaparecidos o sobre las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos. Sin embargo, a un mes de distancia el manifiesto no ha pasado de ser una buena intención (seguramente esto cambiará próximamente), su difusión se redujo a un puñado de usuarios en redes sociales, no se ha leído al finalizar las puestas en escena de la cartelera teatral y la mayor parte de los comentaristas de la iniciativa han relativizado su efecto, por ejemplo dice Nadie Be’er en la revista Nexos: “El documento, contradictorio y pobre en argumentos, no refleja la calidad intelectual de los convocantes ni la pelea a la que hacen alusión. En todo caso, es recíproco al sinsentido con el que se mueve el contrincante, Trump, pero no parece la manera más inteligente de instaurarse desde una frontera creativa y artística”.

No hay que caer en el manido deporte nacional de la descalificación, seguramente sus intenciones han sido genuinas y muchos de los convocantes y generadores de la iniciativa son artistas o funcionarios públicos íntegros. No obstante, surge la duda: ¿No tenemos que resolver problemas más cercanos donde sí tenemos incidencia? ¿No sería más prudente la introspección?

 Lo interesante de la acción regiomontana en su quinta edición, es la pregunta íntima: ¿Cómo pensamos la realidad de los desaparecidos mexicanos, cómo seguimos viviendo mientras a miles de familias les arrancan cada día a sus hijos, desde qué perspectiva moral enunciamos los problemas consustanciales en el arte contemporáneo, qué y cómo somos exigentes con el Estado mexicano?

No voy a poner en tela de juicio las buenas intenciones del manifiesto teatral, ni la obviedad del mensaje, sin embargo, si el tema es la dignidad, quizá habría sido más interesante que el ex director de la Compañía Nacional de Teatro hubiera explicado públicamente (hace tiempo) por qué involucró a sus hijos en las puestas en escena de un ente público, los criterios de designación del repertorio de la CNT y los métodos por los cuales seleccionó a su cuerpo de trabajo, por decir lo menos. Igualmente, una revista y editorial que no paga a los colaboradores ni entrega regalías a los autores, por no mencionar de lo indigno que es cobrar – que no trabajar – en el Sistema de Teatros de la Ciudad de México. Más de un año esperando un pago atorado en las tripas de la burocracia es indigno; y ni hablar de las omisiones y silencios del Secretario de Vinculación y Difusión Cultural de la Universidad de Guadalajara (la segunda más importante del país, que opera con dinero público), por citar sólo algunos ejemplos de acción sustantiva. ¿No habría que ahondar primero en la dignidad del oficio, en las estructuras y comportamientos inmediatos del teatro nacional?

Hago una compilación de comentarios sobre el manifiesto que aparecieron en diversos espacios, Luis Mario Moncada: “Un tanto obvio el tal Manifiesto, dirigido a quienes pensamos igual de un lado y otro de la sala teatral. Pero vale, apoyaré cuando me expliquen lo que significa defender la irrenunciable costumbre de ser mexicanos”. Rafael Spregelburd: “A los extranjeros se nos hace bien difícil comprender los matices de la proclama. Es bueno que se aclare y se discuta. Y es cierto que resulta evidente que el teatro puede resultar un arma flaca contra los Imperios. Pero no las ideas de quienes lo están llevando a cabo”. Fernanda del Monte: “Haciendo un análisis crítico de la convocatoria de Teatro por la Dignidad, me parece que el título es correcto, inteligente. De hecho, ahí creo que está la mayor fuerza. Deberíamos siempre hacer teatro por la dignidad, como cualquier acto creativo o artístico, pone en primera instancia la dignidad del artista y por lo tanto de la comunidad desde donde crea, para darle un lugar en el mapa. El problema me parece que está en la convocatoria de los textos, en cuanto que pide aterrizar este teatro por la dignidad en la figura de Trump”. Humberto Robles: “A bote pronto pareciera una propuesta interesante, sin embargo vale la pena analizar algunos asuntos de esta iniciativa. Con un discurso casi calcado al del gobierno de Peña Nieto[3], el manifiesto demanda unidad ante un enemigo común: el residente de la Casa Blanca”. E Ivan González Vega: “Señores Chabaud, Villoro, De Tavira, et al: todos los teatreros del mundo responderán. Y lo harán con ingenio y buena onda, cómo no. Pero para esta campaña no son suficientes tales tropas: necesitamos al público y hace mucho que, entre todos, le dimos la espalda. Hay que convencerlo de volver. Eso, y no otra cosa, hará digno al teatro, y más fuerte que el odio y el racismo”.

Más allá del plausible manifiesto, lo interesante de estos sucesos en el teatro mexicano estriba en comprender que trabajamos desde y para el cuerpo social de una sociedad compleja, que el disenso no es ningún caso menoscabo de las ideas (todo lo contrario) y que los problemas de este país son anteriores, posteriores y superlativos al fascista que gobierna los Estados Unidos de América. Y frente a la verbosidad, existen movimientos reales y verificables como el que aconteció en Monterrey con sus 7 Golpes, no dudo que el MPDT terminará siendo también una acción sustantiva, sin embargo es lamentable contrastar que mientras varios colegas discuten y proponen ideas sobre la teatralidad (como ya se compiló en el caso del manifiesto), algunos de los convocantes al mismo han censurado la crítica, apartaron el disenso y argumentaron desde el típico y victimista “nada les gusta, nosotros si estamos haciendo algo, ustedes son los amargados de siempre” que su iniciativa es intocable, intachable, debe ser reverenciada. Lo que hacen es comportarse como pequeños Trump, censores de la pluralidad y de la crítica. ¿Así cómo tendrá interés público y descentralizado su movimiento?

Que Mónica Jasso – una de las directoras más lúcidas del país – haya apostado por la movilización social, acompañando e incentivando a una comunidad teatral como la regiomontana, no especialmente combativa ni politizada, tradicionalmente lejana de los debates más potentes de la escena nacional, que haya logrado reunir a más de 500 personas en la renombrada Plaza de los Desparecidos del centro de la ciudad más industrializada de México es absolutamente loable, ella y su equipo son un ejemplo de digno compromiso, esperemos a que el MPDT también lo sea.

 

 

olmos de Ita

Enrique Olmos De Ita

Dramaturgo,crítico de teatro, narrador y divulgador de la ciencia

[1] A decir de algunos medios, Juan Villoro fue quien convocó al manifiesto, que ahora es firmado de manera conjunta con Luis de Tavira, Jaime Chabaud, Gabriel Pascal, Mario Espinosa, David Olguin, Antonio Zúñiga, Fausto Ramírez, Vidal Medina e Igor Lozada, bajo el cobijo institucional de la UNAM-CUT, la Universidad de Guadalajara, Carretera 45, El Milagro, Casa del Teatro, Dramaturgia Mexicana y Paso de Gato.

[2] http://carteleradeteatro.mx/wp-content/uploads/2017/04/Convocatoria-Teatro-por-la-dignidad-copia.pdf.

[3] http://www.diariolasamericas.com/america-latina/pena-nieto-apela-la-unidad-nacional-construir-una-relacion-positiva-trump-n4111667

[4] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/artes-escenicas/2017/04/4/teatro-defendera-mexico-de-trump

4 Comments

  • No pongo mi nombre porque me da miedo dice:

    https://www.facebook.com/movimientoteatroporladignidad/

    Hola Enrique, te anexo la lista de acciones que propusieron algunos de los que generaron el movimiento.

    He aquí la lista de acciones, ¡Sí ustedes ya están accionando, no olviden mandarnos el link de su trabajo, el cartel, video o etc., para compartirlo!
    Acciones:
    • Por parte de Bárbara Colio: Acopio de textos dramáticos.
    • Por parte de Antonio Zuñiga: Mesas de Reflexión sobre Trump.
    • Por parte de Luis de Tavira: Ciclo de teatro: 5 obras dramáticas que rotaran por diferentes espacios de la CDMX.
    • Por parte de Stephanie León: Blog recopilatorio de experiencias de migrantes (Adjunto invitación al correo)
    Link del blog: https://unetuvozblog.wordpress.com/
    Correo del blog: unetuvozmex@gmail.com
    • Por parte de Ángel Ancona: Muestra estatal de teatro comunitario por la dignidad.
    • Por parte de Jaime Chabaud y Dramaturgia Mexicana: Premio Internacional de Dramaturgia Teatro por la Dignidad.
    • Por parte de Fernando Bonilla: Estreno de la obra para niños: La Bestia en mi Jardín Teatro el Granero del 13 de mayo al 25 de junio.
    • Por parte de Mario Espinosa: Obra de teatro: Sesión permanente dirigida por Teatro Ojo y Enrique Singer con alumnos del CUT escrita por Luis Mario Moncada, estreno a finales del mes de Mayo.

  • Tito Vasconcelos dice:

    Estupendo artículo. Gracias a Olmos de Ita, y a Zavel Castro por este espacio de reflexión.
    Saludos.

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